• Cuéntale de qué va la experiencia: Lo mejor será que le hables al niño con naturalidad sobre lo que será la escuela, decirle que conocerá nuevos amigos, que podrá leer, escribir, dibujar, y jugar también. Igualmente, puedes contarle cómo fue el primer día de sus padres, o de sus hermanos, para generar más empatía con la escuela, y por supuesto, preséntala como un lugar emocionante.
  • Realiza los preparativos junto al niño: Involucra al niño en todos los preparativos para la escuela, desde la compra del uniforme, hasta la preparación del morral con todo lo necesario para el primer día, todo esto le creará entusiasmo. Algunos especialistas recomiendan que incluso puedes usar en casa algunos de los nuevos útiles escolares del niño, para que este se vaya familiarizando con ellos.
  • Actitud serena: Cuando llegue el momento de dejar al niño en la escuela, mantén una actitud serena en todo momento. Si el niño llora, trata de hablar con serenidad y calmarlo. Procura no llorar tu también, porque de lo contrario será más difícil que el niño se quede sereno luego de que te vayas. Explícale cuanto tiempo dura la jornada, y que tan solo en unas horas regresarás por él.
  • Irse cuando los demás padres se van: Un aspecto importante a tener en cuenta, es que si te quedas con tu hijo más tiempo del regular, podrás crear más dificultades, ya que el niño no solo se sentirá avergonzado de haber llorado porque te ibas, sino del hecho de que te quedaste más tiempo que el resto de los demás padres.
  • Pregunta sobre lo que hizo en la escuela: Cuando el niño regrese de la escuela, debes mostrarte interesado por lo que hizo durante el día, dando opiniones positivas por su desempeño e impulsándolo a continuar con sus actividades. Debes tener presente que este periodo de adaptación puede durar una semana, y que el niño puede recaer al lunes siguiente, luego de pasar el fin de semana. Si el niño no se adapta luego de 15 días, debes acudir con ayuda especializada para evaluar si se trata de algo más serio.