¿Cuánto viven habitualmente una cobaya?

Aunque va a depender de muchos factores, la vida media de un cobaya está entre los cuatro y los seis años.

¿Cuántas razas de cobayas hay?

Hay muchas razas de cobayas,  algunas con pelo corto, otras de pelo largo e incluso la conocida como cobaya de angora que tiene un pelo muy largo y muy suave. Menos fama tiene el cobaya  skinny, una raza modificada genéticamente para no tener pelo. Su introducción como mascota ha generado muchas polémicas. En cualquier caso es necesario conocer sus peculiaridades ya que por ejemplo, no debe de darle el sol pues no tiene protección para su piel o necesita más calorías en su dieta para calentar un cuerpo carente de pelo.

¿Son fáciles de cuidar?

Los cobayas son fáciles de cuidar y además baratos de mantener. Su alimentación se basa en pequeñas cantidades de verduras frescas y piensos adecuados para ellos. También deben de tener a su disposición heno.

Requieren un espacio en jaula que se debe de limpiar con frecuencia para eliminar las heces y sobre todo los restos de orina, que pueden dar muy mal olor. Se pueden bañar aunque no con excesiva frecuencia y, como todos los animales, requieren de sus visitas periódicas al veterinario.

¿Son sociables?

Los cobayas son sociables con otros animales de su especie, ya que en libertad suelen vivir en grupos y también lo son con las personas. Un detalle curioso es que estos animales son capaces de emitir una especie de silbido muy característico. Algunas personas los enseñan a silbar y en algún caso se han utilizado cobayas para circos debido a sus habilidades para aprender trucos.

¿Tienen algún comportamiento especialmente curioso?

Si, al menos desde el punto de vista humano. Los cobayas tiene el instinto de comer parte de sus excrementos para completar su dieta. Incluso poseen en el recto una bolsita en la que guardan diferentes bolitas formadas por excrementos y enzimas digestivas muy importantes para ellos de cara a su nutrición.

Cuándo necesitan una dosis extra de estas encimas, el cobaya estimula su ano para que de salida a una de estas bolitas y la come, por eso podemos ver como en ocasiones se lamen el culito y parecen masticar algo. Es importante comprender que no es una conducta a corregir, sino uno de sus hábitos alimenticios por muy desagradable que nos pueda resultar a nosotros.