Juguetes relacionados con la comida

Tanto los perros como los gatos suelen reaccionar muy bien ante los premios en comida. Por eso, muchos de estos juguetes de inteligencia tienen una doble función, la de estimular su cerebro y la de alimentarlos lentamente. Un ejemplo son los dispensadores de comida. Se trata de juguetes que en su interior tienen una ración de pienso y que la va soltando poco a poco al hacerlo girar. De este modo, nuestro peludín tendrá que ir consiguiendo cada granito de pienso y no devorará a toda velocidad lo que se le ponga en el plato.

Para darles chuches, los juguetes en los que estas se esconden y el animal debe de encontrarlas son los favoritos tanto de dueños como de mascotas. Esconder una galleta y que el perro deba de levantar el tarro adecuado para encontrarla o introducirla en una caja con agujeritos para el que gato pueda meter su patita e ir llevándola hacia la salida, son dos de los juguetes más habituales.

Juguetes para ejercicio

Los animales también necesitan hacer ejercicio y una buena forma de hacerlo es con juguetes que les supongan un reto. Los kits para agility para perros o los túneles para gatos son dos ejemplos de este tipo de utensilios, aunque siempre es bueno probar cosas distintas.

Si se dispone de jardín, el perro disfrutará como un loco aprendiendo a saltar obstáculos o a pasar por el interior de un túnel. Incluso saltar por un aro puede ser todo un reto para nuestro peludo, que, guiado por nosotros, puede aprender todo tipo de cabriolas para quemar energía y disfrutar, sin necesidad de competir o de entrenarse en serio.

Para los gatos es más sencillo, ya que un túnel de ruido en el pasillo es suficiente para que nuestro minino corra de un lado a otro atravesando este cilindro de tela como si fuera lo más emocionante del mundo. Si además se les colocan estantes a diferentes alturas para que puedan trepar y correr, ya estaremos hablando de todo un centro de juegos en tres dimensiones. Escóndele recompensas en el recorrido y estimúlale a que lo siga con plumeros y otros objetos que le guste perseguir. Se acostumbrará a que en los rincones más insospechados pueden aparecer ricos snacks y no querrán parar de buscar.