Si un perro ladra nervioso y para calmarlo nos acercamos y le acariciamos o le damos una recompensa en forma de galleta pensando que así se callará, le estamos indicando al animal que nos gusta su actitud y que nos parece correcta. Por tanto, el perro seguirá actuando igual ya que piensa que es lo que esperamos de él.

Es importante no recompensar, aunque sea sin intención, una conducta de este tipo, ya que si de cachorro se acostumbra a ladrar para que lo acaricien y lo premien, de adulto continuará haciéndolo y esto puede llegar a ser mucho más molesto y crear problemas de convivencia con los vecinos.

Estos son los motivos más habituales para que un perro ladre

Motivos comunes para ladrar

Perros que tienen miedo: Algunos perros tienen miedo a todo, petardos, coches, gritos…estos animales suelen reaccionar ladrando ante aquello a lo que temen, por lo que pueden resultar muy escandalosos.

Debemos de seguir pautas para calmarlo y podemos ayudarnos con productos naturales, pero si no somos capaces de ayudar al animal a superar sus miedos, podemos recurrir a un veterinario etólogo.

Razas nerviosas: perros como los Chiguguas son muy nerviosos en general, siendo esta una característica propia de la raza. Aunque se pueden educar para que dominen ese carácter, son perros más propensos a ladrar y a dar problemas de este tipo. Debemos de corregirlo desde muy pequeño.

Aburrimiento: Si el perro se aburre sin duda puede comenzar a ladrar poniendo de los nervios a todos los habitantes de a casa y de paso también a los vecinos. Proporciónale siempre juguetes adecuados que despierten sus ganas de jugar y préstale suficiente atención.

Excesivo apego a su dueño: En este caso es muy posible que necesites ayuda ya que tratar la mente de un animal no es fácil si no tenemos una buena guía. Nuevamente habría que considerar la opción de un etólogo.

Un animal que no se desahogue: Si el perro no sale a correr los suficiente es posible que los ladridos sean su forma de indicar que está inquieto y que necesita salir a hacer ejercicio y a pasear. Cúmplele esta necesidad y comprobarás que seguramente se vuelva tan silencioso como solía ser.

El perro también puede ladrar para advertir de que llega alguien o si camina gente por la escalera del edificio en el que se habita. Esto entra dentro de un comportamiento normal y natural en un can, a no ser que se vuelva algo compulsivo y el animal se pase el día en la puerta ladrando amenazadoramente. Si lo hace desde pequeño, hay que corregirlo progresivamente con mucha paciencia, pero si comienza de adulto entonces debemos de buscar algún motivo, que puede estar recogido en los puntos anteriores.