¿Por qué elegirlas?

En primer lugar, diremos que con fines decorativos. Pero además, resulta que este tipo de plantas sirve para optimizar aquellos espacios urbanos que no están en su mejor estado, o cuando estemos interesados en dar un diseño diferente a nuestras paredes. Igualmente, permite ahorrar dinero, al no tener que gastar en pintura u otros trabajos para mantener fachadas, muros y arcos, permitiendo combinarse con distintos materiales, lo que implica un aumento de las posibilidades de diseño.

Proceso de cultivo

La siembra de las especie de plantas trepadoras o enredaderas que elijas, debe hacerse aproximadamente a unos 45 centímetros de las superficie que se piensa cubrir. El hoyo debe hacerse con cierto nivel de profundidad, más o menos el doble de lo que mida el contenedor, abonado con materia orgánica, sino se cuenta con un buen tipo de suelo.

Debe administrarse un fertilizante de lenta evolución, para potenciar el crecimiento de la planta. A medida que se desarrolla, deberá irse direccionando de acuerdo a nuestro criterio, así como afianzarle a la pared con diversos soportes y anclajes. No es necesario que el sol llegue hasta la maceta donde está sembrada la planta, ya que así se conservará siempre húmeda y ventilada. La poda se efectúa de acuerdo al exceso de follaje.

Ejemplo de planta trepadora en el interior de casa

Cómo y cuándo regarlas

El riego se realiza de acuerdo a las condiciones climáticas de la zona, de manera que si la planta recibe menos cantidad de lluvia, está expuesta al viento y al sol, es de un amplio follaje o está en etapa de floración, necesita más cantidad de agua. En este sentido, para los casos contrarios, naturalmente el riego será menos frecuente. Igualmente hay que destacar el tipo de especie de trepadoras, así como la capacidad para retener la humedad que tenga el suelo. Como siempre, debe haber un equilibrio en la administración de agua, para no sobrecargar a la planta.

Abonarlas

Para esta fase se recomienda utilizar las formas básicas de abono, empleando el orgánico, fertilizantes químicos o una combinación de los dos. La aplicación del abono dependerá de la zona donde esté sembrada la planta y se recomienda abonar en invierno o cuando se observe un suelo con pocos nutrientes.