Por eso, muchas personas buscan una ayuda en las plantas medicinales para relajarse y sobrellevar una situación determinada de la mejor manera posible. Existen varios tipos de nervios y diferentes hierbas con propiedades ideales para tratarlos.

Nervios por un examen

No es malo estar ligeramente nervioso para un examen. Eso hace que la persona esté despierta y alerta, pero si se está demasiado nervioso puede hacer que se produzca un estado de quedarse en blanco o que incluso se llegue al malestar físico.

Antes de un examen lo mejor es tratar de estar a solas y relajarse con algo que ayude a no pensar, como escuchar música o hacer un poco de ejercicio suave. Es mejor no acudir al lugar en concreto con excesiva antelación ya que podemos encontrarnos con otras personas también nerviosas que no dejarán de parlotear sobre sus dudas y temores que podrían acabar sumándose a los nuestros.

Esta infusión puede ayudar a calmar los nervios antes de un examen sin atontar ni causar problemas de concentración: Hierba Luisa, valeriana y menta. Además de sabrosa, esta infusión es relajante y ayuda a que los nervios no se alojen en el estómago.

Nervios por una situación que no se puede evitar

Otro de los motivos que llevan a una persona a estar con los nervios de punta es el tener que enfrentarse a una situación que es inevitable pero que angustia. Es el caso de un viaje que no se puede evitar, una mudanza que es imprescindible o una despedida que sabemos que tiene que producirse.

Si la situación está en nuestras manos, lo mejor es hacer lo que sea cuanto antes. Si no vamos a poder evitarlo, al menos podremos ahorrarnos ese malestar y nerviosismo hasta que se produzca. Pero si no podemos poner la fecha, entonces debemos de hacer lo posible por vivir con calma hasta que se produzca.

Esta infusión puede ayudar a relajarse y a estar un poco más tranquilos durante la espera. Se trata de mezclar a partes iguales manzanilla, lavanda y tila. La tila es altamente relajante, incluso físicamente, la manzanilla también calma los nervios y la lavanda, además de ser un gran sedante, ayuda con los problemas asociados a esa ansiedad, como los dolores de cabeza. Se toma por las mañanas y, si es necesario, también por las noches.

Nervios de impaciencia

También puede suceder lo contrario. Se está deseando que algo suceda y los nervios hasta que llega acaban tomando posesión de la persona. Un caso muy típico es el de los novios antes de la boda. Y no nos referimos a los tópicos sobre pensárselo y huir, sino al deseo de que todo llegue y que además, salga bien. O a la espera por el nacimiento de un hijo, la llegada de un ser querido etc.

Estos nervios son algo positivo e incluso agradables siempre que no acaben siendo excesivos y prácticamente amarguen la espera. Esta infusión puede hacer todo más tranquilo: Espliego y romero. Mezclados a partes iguales, este té es suave, muy aromático y tranquilizador.