Aunque la historia de esta mujer se puso en duda, son muchas las que sí están debidamente documentadas y que se sabe que son rigurosamente ciertas. En la mayoría de los casos se trata de serpientes que han sido criadas en cautividad y que se han escapado de su dueño por un descuido al cerrar su terrario o simplemente por un comportamiento irresponsable dejando que campe a sus anchas por la casa.

Los desagües de un edificio, incluso de varios, suelen estar comunicados, por lo que no resulta complicado para un animal de estas características moverse por los tubos  y acabar buscando la salida por un retrete de una casa, en el que se quedan a menudo enroscadas esperando acontecimientos.

No es algo probable

Lógicamente no es sencillo o probable que ocurra algo así. Se tienen que dar muchas circunstancias para que esto pase, por eso cuándo sucede se convierte en noticia. Para empezar el animal debe de escapar de su terrario, lo cual ya no es habitual puesto que la mayoría de las personas que tienen estos animales son muy responsables de ellos, ya que no es criar una pitón, por ejemplo, no es algo barato al alcance de cualquiera.

Luego, el animal debe de encontrarse con que el inodoro está abierto y encontrar atractiva esta vía de escape, tan húmeda e incómoda. Por supuesto, ni todos los váteres comunican con otros ni todas las serpientes son capaces de meterse por sus desagües.

Para finalizar, hay que tener la mala suerte de que nuestro retrete esté conectado con el de la persona a la que se le ha escapado el animal ya sea directa o indirectamente y que sea el escogido por el resbaladizo fugitivo para salir a la luz.

En definitiva, no es un problema del que debamos preocuparnos, siendo mucho más probable que se nos introduzcan en el hogar otros tipos de animales, como aves o roedores, antes que serpientes fugadas. Eso sí, a los que han tenido la mala suerte de verse con una, el susto no se lo quita nadie y seguramente mirarán bien la taza antes de sentarse durante el resto de su vida.