Puede que algunos no sepan qué es la pirotecnia, se trata de la utilización y fabricación de materiales explosivos, que se clasifican en militares y civiles, dependiendo del uso que tengan. También se denominan como fuegos artificiales, ya que estos explosivos producen llamas, humo, chispas, y por supuesto emiten un sonido al detonar.

Cómo afecta a las mascotas

Una gran variedad de mascotas se ven afectadas por estos fuegos artificiales o incluso por los petardos que se pueden tirar durante estas fiestas por las calles. En algunos casos, la intensidad será menor o mayor, dependiendo del contexto, es decir, la distancia de la detonación hasta la mascota, el hecho de que esté en cierto modo acostumbrado a ellos o no, etc.

En general, los fuegos artificiales causan taquicardias, pérdida de control, náuseas, temblores, miedo, aturdimiento, y en último caso, la muerte. Esto podemos notarlo en los perros, especialmente, pero también en las aves, y en el caso de los gatos y perros, estos pueden correr tras ellos, extraviarse, ser atropellados, lesionarse, etc.

Parte de este grado de afectación se debe al nivel auditivo que tienen estos animales con respecto al ser humano. Según los estudios científicos, estos perciben los sonidos a 60 mil ciclos por segundo. Además, ellos no comprenden qué está sucediendo más allá de que quizá estos explosivos pueden hacerles daño, y por eso se muestran temerosos.

Cómo protegerlos

En los últimos años se ha incrementado el número de alternativas para mejorar el estado de nuestras mascotas durante las detonaciones de los pirotécnicos.

Inicialmente, puedes realizar algunas tareas básicas, como ubicar a la mascota en un lugar estratégico de la casa, donde de alguna forma logres disipar el sonido exterior, y combinarlo con algunos sonidos adicionales como los provenientes de la radio o televisión.

Por otro lado, procura que esté lo suficientemente cómodo, teniendo un espacio para dormir, y recibiendo comida y agua, esto hará que se calme un poco cuando se sienta estresado o agitado. También conviene suministrarle algún objeto para jugar o morder.

Como medida más drástica, podrás usar algún medicamento que funcione como calmante, pero consulta con el veterinario para ver cuál se adecúa a sus necesidades y condición física. En general, es difícil impedir que le afecten los pirotécnicos, así que tu misión es tratar de que puede sobrellevarlo de la mejor forma.