Su altura no suele sobrepasar los treinta centímetros y su peso está entre los cuatro y los seis kilos, lo que nos hace una idea de la pequeña envergadura de este can.  Sus colores más habituales son negro y fuego aunque hay ejemplares unicolores, con tonalidades rojizas que van desde el rojo ciervo hasta el rojo oscuro, casi marrón.

Carácter y cuidados

Su nombre quiere decir mordedor, ya que era un animal que se utilizaba habitualmente para la caza de roedores, por su rapidez y agilidad. Sin embargo es un perro que no tiene nada de agresivo y que es muy fiel y cariñoso con las personas.

Tiene una gran inteligencia y como peca de ser algo terco, suele emplearla en intentar salirse con la suya, por lo que es importante educarlo bien desde cachorro. A veces es excesivamente posesivo con sus juguetes y con la persona a la que considera su dueño en el hogar. Como todos los perros pequeños, a veces es demasiado temerario y no duda en enzarzarse en peleas con animales mucho más grandes que él.

Pinscher adulto

Es conveniente cepillarlo con asiduidad y dado su temperamento activo necesita realizar mucho ejercicio. Tiene tendencia a sufrir problemas cardíacos y hay que estar alerta ante cualquier pequeña señal.

Orejas y rabo

Al igual que ocurre con su hermano mayor y con el doberman, era muy habitual hasta hace poco cortar el rabo y las orejas de estos animales para darles una apariencia que se consideraba más estética, incluso según algunos más agresiva.  Hoy en día, por suerte existe ya una ley a nivel europeo que prohíbe que a los animales se les realicen operaciones con carácter estético. Pero dicha ley debe de ratificarse en cada Comunidad Autónoma y algunas todavía no lo han hecho.

Cachorros del pinscher en miniatura

Leyes a parte, los colegios de veterinarios desaprueban totalmente esa práctica, aunque algunos profesionales sigan realizando las operaciones. El motivo es que no hay ninguna razón que justifique esas amputaciones y además, el corte de orejas es una operación considerada entre las más dolorosas en lo que se refiere al proceso del postoperatorio.

La mayoría de los concursos y exhibiciones caninas de prestigio han comenzado a tomar conciencia de que el animal no es más hermoso por haber sufrido una amputación y en muchos casos ya no se permite a perros sin rabo o con orejas cortadas participar en sus competiciones.