También a imitación de las mariposas, se trata de un pez muy delicado de tener en un acuario debido a que les cuesta aclimatarse. Son peces que en su vida salvaje viven en los arrecifes de coral y cuya reproducción en cautiverio no es sencilla, por lo que muchos proceden directamente del hábitat natural. Estos peces están acostumbrados a comer restos de coral y otros alimentos muy particulares propios de ese medio.

La adaptación del pez mariposa

Al llegar a un acuario les cuesta adaptarse a la comida creada para peces, siendo necesario darles lo más similar a su alimento natural e ir adaptándolos poco a poco a comer comida envasada, más barata y fácil de conseguir.

También es aconsejable que se tenga solo en un acuario en el que haya muchos escondrijos o refugios. Muchos peces no superan este periodo de prueba y no quieren alimentarse al estar en el acuario requiriendo de toda la paciencia y ganas para sacarlos adelante. Si bien es cierto que no todos lo logran, aquellos que si lo consiguen suelen acabar siendo peces muy resistentes que no enferman con facilidad y que tienen una vida sin demasiados altibajos ni sustos para sus dueños.

Un acuario donde conviven varios peces mariposa

Un pez no apto para principiantes

Son peces muy particulares, ya que una vez adultos les gusta formar pareja y suelen ser fieles para toda la vida. No obstante no es buena idea tener varios en un acuario ya que son agresivos con los otros peces mariposa de cualquiera de las numerosas familias que los conforman. Por suerte son indiferentes a la mayoría de los peces que se crían en cautividad, por lo que no tienen problemas en compartir espacio con otros nadadores. Debido a estas particularidades no son peces recomendados para principiantes, pues es necesario tener en cuenta todos estos factores si queremos que no aparezcan problemas de convivencia entre varias especies.

A pesar de que hay unas cien subespecies de peces mariposa no todas las variantes se pueden criar en cautividad y tampoco son muchas las diferencias entre ellas. Tampoco son muy significativas las diferencias entre machos y hembras. Como sucede con todos los peces de arrecife necesitan mucho espacio para nadar y precisan de acuarios de más de 200 litros para estar suficientemente cómodos.