Sin hacer honor a su nombre, es un pez muy pacífico y muy alegre, ideal para los acuarios de aquellos que comienzan en el fantástico mundo de los peces en casa. No necesita un gran acuario pudiendo vivir tranquilamente en uno de veinte litros y no son muy exigentes en cuanto a los cuidados. Pueden vivir en agua a temperaturas de entre 21º y 26º, un amplio margen que permite no ser excesivamente quisquilloso, con un agua de dureza media y un pH casi neutro.

Comida y costumbres

No es necesaria una gran atención para esta especie, de ahí que sea una especie de peces ideal para principiantes en acuarios, sin grandes conocimientos o experiencia y con unos cuidados bastante sencilos. Los peces cola de espada no son muy maniáticos con la comida. Les gusta acudir a la superficie a comerla y les da igual tomar escamas que insectos; comida viva o pienso. Se adapta bien a todo y son muy agradecidos y son juguetones, por lo que suelen responder al estímulo de ir a mordisquear nuestro dedo si lo ponemos en la superficie del agua. Sin embargo, debemos de tener en cuenta que les encanta saltar y que no debemos de tener destapado el acuario o corremos el riesgo que al realizar una de sus cabriolas caigan fuera del estanque y mueran.

Se reproducen fácilmente y es conveniente que cuando se piensa que una hembra puede tener huevos en su interior se le cambie a una pecera para parir. Los casi cien alevines que a menudo salen de los huevos eclosionados que expulsa de su interior son ya nadadores autosuficientes y deben de pasar un tiempo aislados hasta que crezcan los suficiente como para unirlos al resto del acuario.

Si no los separamos serán merendados por resto de habitantes de la pecera, por eso es imprescindible separar a la hembra antes de soltar a los alevines, los cuales se pueden alimentar de yema de huevo o de comida especial para crías. La esperanza de vida de estos peces es de dos años.