Todos los navegadores modernos incluyen el reconocimiento Do Not Track, que suele encontrarse en la cabecera y que permite al usuario decidir si desea que los anunciantes puedan registrar su actividad en internet. La herramienta, si bien es muy buena, no implica la obligación de respetar lo que el usuario desea.

La organización sin fines de lucro Consumer Watchdog hacía solicitado a la FCC que las grandes corporaciones de internet como Google y Facebook, entre otras, respetaran aquello que habían solicitado los usuarios: que no ignorasen las peticiones Do Not Track cuando éstos las activaban en sus navegadores. De esa forma, quienes manejan gran parte de la pauta publicitaria en internet no podrían rastrear ni registrar aquello que hacen los navegantes cuando utilizan la red de redes.

El planteo de la organización, desde el punto de vista de los usuarios, es más que válido. Los anunciantes rastrean la actividad de éstos en internet para registrar datos valiosos y utilizarlos como se les plazca. Para ello se han creado las peticiones Do Not Track, para explicitarle a las páginas web que los datos no deben ser recabados ni compartidos con nadie.

¿Por qué los anunciantes online necesitan conocer la actividad de los usuarios? Para poder aumentar sus ingresos mostrándoles a los usuarios avisos publicitarios que les interesen. Y para ello, deben “hurgar” en lo que los navegantes hacen en las páginas web.

Sin embargo, la FCC ha respondido que las empresas no tienen la obligación de respetar las peticiones de los usuarios para evitar que se registren y utilicen datos sobre su navegación con fines publicitarios. El organismo ha argumentado que la solicitud no sería consistente con sus regulaciones, que solamente afectan a las operadoras de internet y no a los sitios web en particular.

Es por ello que, aunque no desees que rastreen tu actividad en internet para luego utilizar esa información con distintos fines, entre ellos el publicitario, tus peticiones Do Not Track serán ignoradas por las páginas web. Y lo harán con todo el respaldo de la FCC.

Por su parte, Microsoft, que en 2012 fue la primera compañía en activar por defecto las peticiones Do Not Track en su navegador Internet Explorer, ha decidido dar marcha atrás y dejar la elección en manos del usuario. El cambio realizado por esta empresa de internet ha sido consecuente, según explican, con los estándares del World Wide Web Consortium (W3C), puesto que si el usuario no emite su opinión, no es correcto tomar decisiones por él con respecto al Do Not Track, lo que no implica que éste no pueda activarlo si lo desea. Es decir, la decisión debe ser del usuario final y no del creador del navegador.