No es lo mismo un animal que siempre haya sido vago que otro que disfrutara de sus paseos y de repente, no quiera caminar. En este caso hay que llevarlo al veterinario ya que puede tener un problema físico. En algunos casos, con la edad, los perros desarrollan artrosis y esta causa dolores articulares que hacen que rechacen pasear.

¿Por qué mi perro no anda?

Pero si se ha descartado el problema físico entonces debemos de intentar analizar por qué el perro no anda. Las causas más frecuentes son las siguientes:

Traumas:

  • Algunos perros solo se niegan a caminar en una dirección determinada. Por ejemplo, un perro que haya sufrido una mala experiencia en un parque, puede no querer ir en la dirección del mismo.
  • Se trata de un perro miedoso, que se asusta con el ruido del tráfico o las voces de la gente. Estos perros suelen quedarse sentados, temblorosos y con mirada suplicante.

En estos casos, lo mejor es contar con la ayuda de un experto que nos ofrezca las pautas para ayudar a que nuestro animal venza el miedo. El miedo no solo se va a manifestar en el paseo, seguramente también estará presente en otros aspectos de su vida y seguramente no permitirá que sea un animal feliz.

Intentar entretenerlo, ofrecerle golosinas cuándo hay ruidos o acudir al parque por rutas alternativas son algunos de los consejos que ofrecen normalmente los entrenadores y los especialistas en comportamiento.

Malas costumbres:

  • Si has adoptado un perro, quizás este haya estado durante demasiado tiempo en un refugio, en un espacio reducido y no haya disfrutado de demasiados paseos. No estará acostumbrado al ejercicio y quizás, en lugar de aceptarlo de buen grado, prefiera no moverse.
  • En ocasiones, no tenemos tiempo suficiente para nuestros animales y los bajamos para que hagan sus necesidades y den la vuelta a la manzana. El día que queremos pasearlos, lógicamente no van a querer. Simplemente, no están acostumbrados y tienen que cambiar hábitos.

Los paseos deben de ser graduales. No se puede pasar de no caminar nunca con el perro a que de golpe queramos que se convierta en un runner como nosotros. Ponle metas graduales, cada vez un poco más ambiciosas, y verás cómo poco a poco el animal responde.