Si el animal es todavía un cachorro estamos de enhorabuena, porque es cuándo más fácilmente podremos corregir este tipo de conductas. Es importante que si el cachorro juega de forma muy agresiva o sube por las personas, no se lo consintamos desde el primer día.

Es frecuente que al tratarse de un perrito pequeño nos haga gracia que salte o que suba por nuestras piernas, pero toda la familia debe de tener claro que eso no es divertido, porque seguirá haciéndolo al crecer y puede ser un verdadero problema.

¿Qué debemos de hacer?

Debemos de regañar al animal con un “No” seco, sin aspavientos, separándolo de nosotros e ignorándolo hasta que no cambie su actitud

Si es necesario, cuando el animal se porte de este modo se le alejará durante un rato, no permitiéndole estar con la familia para que sea consciente de que no está actuando bien.

Si hay una persona mayor en el hogar, esta puede ayudar a educarlo utilizando una raqueta. En ningún caso debe de mostrarse agresiva con el perro, pero la raqueta es una buena forma de alejar al animal suavemente sin hacerle daño y sin permitirle que suba por nosotros.

Si el animal se comporta como es debido y nos recibe sin subir ni excitarse, podemos recompensarlo con una chuche para que sepa que estamos contentos con su comportamiento.

Algunas razas son especialmente nerviosas y difíciles de educar, lo que también ocurre con ejemplares concretos de perro. Si es así, lo mejor es acudir a un entrenador que nos enseñe cómo solucionar el problema de manera rápida y antes de que se enquiste.

En el caso de perros adultos con problemas de comportamiento, el entrenador es la mejor solución ya que cada caso es diferentes y puede ser realmente complicado cambiar los hábitos del animal.

¿Qué no debemos de hacer?

No muevas las manos para decirle que se aleje. Para el perro esto no es signo de que se vaya, sino una clara invitación a jugar. Si mueves las manos y gritas, solo contribuirás a la excitación del perro.

No lo dejes solo con niños o personas mayores, ya que podrían tirarlos y hacerles daño. Es especialmente importante explicarle a estas personas cómo pueden alejar al perro sin hacer que este salte más.

Por supuesto, jamás se le debe de golpear al animal, chillarle o darle una patada para asustarlo. No solo es violento e injusto, sino que además puede hacer que el animal se muestre agresivo para defenderse.