Ahora, cada vez son más los lugares en los que esto no se realiza y comienza a haber quienes opinan que no es buena idea poner pendientes a un bebé. Como siempre, la decisión está en manos de los padres, pero para poder decidir, hay que informarse y por eso hemos recogido los principales argumentos a favor y en contra de los pendientes en bebes.

A favor de los pendientes en bebés

Vamos a analizar en primer lugar los argumentos favorables a colocar los pendientes al bebé nada más nacer:

  • Cuando el bebé nace, su cartílago es muy fino y por tanto no se causa apenas dolor al agujerearlo. Como además lo hacen enfermeras, no tienen por qué ser peligroso para la niña.
  • Permiten que la niña se diferencie del niño y que pueda verse más bonita y más coqueta. Esto es, por supuesto, un punto de vista de los padres, ya que el bebé no tiene conciencia de su propia imagen, como es lógico.
  • Si se tienen los cuidados pertinentes, poner un pendiente es totalmente seguro y no tiene por qué causar problemas al niño. Siempre hay que usar material esterilizado y pendientes especialmente pensados para los bebés, que no puedan clavarse en su piel ni soltarse con facilidad.

En contra de los pendientes en bebés

A pesar de lo que hemos visto hasta ahora, cada vez hay más personas contrarias a que se pongan pendientes a los bebes. Incluso hay hospitales que se han negado a agujerear los lóbulos de las niñas y aconsejan a sus padres evitarlo hasta que estas sean mayores. ¿Los motivos? Vamos a verlos a continuación.

  • Los agujeros de los pendientes siempre tienen riesgo de infectarse. Un bebé no nos va a indicar si la oreja le pica o le duele y solo cuando ya esté inflamada nos daremos cuenta de que se ha producido el problema.
  • Las infecciones pueden ser peligrosas en un bebé antes de sus primeras vacunas, ya que todavía no tienen sus defensas desarrolladas. Por eso, muchos médicos dicen que no deberían de permitir los pendientes hasta acabar el calendario de vacunación.
  • Los bebés se mueven mucho y es fácil que puedan enganchar sus pendientes en la ropita, causando un desgarro en el lóbulo. Esto puede llegar a ocurrir incluso con los pendientes más chiquitines. Además, existe el riesgo de que se pueda caer uno de sus pendientes en la cunita y le haga una herida o incluso se acabe comiendo una rosca o el mismo adorno.
  • También hay quien opina que poner pendientes a un bebé es una actitud sexista y que ya tendrá tiempo la niña de decidir si quiere o no ponerse pendientes cuando crezca. Además, agujerear las orejas no es doloroso y no tiene por qué ser un problema a ninguna edad.