¿Cómo afectan las radiaciones de las antenas a nuestra salud?

Algunas son visibles y las vemos a través de los colores de las cosas. Otras se sienten dando calor son las infrarrojas o se detectan en aparatos de radio, teléfonos, radar, etc. Todas estas no rompen moléculas por tanto se llaman no ionizantes y las que sí como la de los rayos gamma y X se llaman ionizantes porque rompen molécula. Estas ondas son peligrosas, por ejemplo al romper una molécula de ADN puede ocasionar cáncer. Por un lado el hecho de romper una molécula hace que sean peligrosas y por el otro la cantidad de tiempo de exposición también constituye un peligro

No está comprobado científicamente que las antenas de telefonía causen dolor de cabeza o stress aparentemente no producirían daño, pero al vivir cerca de ellas hace que se aumente el tiempo de exposición a las radiaciones aunque no haya ningún estudio  científico al respecto (tal vez no se investigó lo suficiente todavía).

Hay gran desconocimiento en cuanto a cómo afectan estas radiaciones a nuestra salud

Tampoco está demostrado científicamente que los teléfonos móviles produzcan algún tipo de daño y se asocia el riesgo del teléfono a la distracción que significan en la circulación de vehículos y sus accidentes pero nada se sabe de sus radiaciones, otro temas que tal vez haya que investigar con un poco más de detenimiento.

Como la investigación es poca mientras se realizan estudios más profundos no tanto sobre la intensidad sino sobre el tiempo de exposición porque es ahí donde hay que poner el énfasis, hay algunas precauciones que se pueden tomar de manera personal con la intención de reducir el tiempo de exposición. Por ejemplo: reducir al mínimo el tiempo que se habla por celular, no acercar el teléfono al oído, apagarlo siempre que se pueda sobre todo de noche y, lo más importante, mantenerse alejado de las antenas de telefonía ya que la radiación es potente en su cercanía. A pesar de todo esto en países como Suiza e Italia han decidido mantener los márgenes de frecuencia por debajo de lo aceptado mundialmente sin causar perjuicio económico pero manteniendo una actitud de protección hacia la salud de sus ciudadanos.