Si bien es cierto el agua y el aceite son medidas líquidas, se deben tomar con la ayuda de una balanza, ya que lo que queremos es juntar 150 gramos de líquido para realizar las pastas de colores y gustos distintos.

Con la ayuda de una batidora muy potente batimos los ingredientes y agregamos 300 gramos de semolina o harina de sémola de trigo. Amasamos hasta integrar todos los ingredientes y dejamos reposar por media hora.

Todas las pastas llevan la misma cantidad y procedimiento para la masa. A continuación detallamos lo que necesitarás para cada color y sabor de pasta.

Pasta naranja de zanahoria

  • 70 gramos de zanahoria
  • 20 gramos de aceite de oliva
  • 60 gramos de agua

Pasta verde de espinacas

  • 90 gramos de espinacas
  • 20 gramos de aceite de oliva
  • 40 gramos de agua

Pasta violeta de remolacha

  • 70 gramos de betabel o remolacha
  • 20 gramos de aceite de oliva
  • 60 gramos de agua

Una vez que tengas amasadas todas las pastas y estas hayan reposado por media hora. Es hora de hacer la pasta.

Con la ayuda de una máquina para pasta o de un rodillo para masa extiende la masa poco a poco. Dobla la lámina de pasta por lo menos unas 10 veces sobre sí misma a fin de crear una masa más elástica. Este trabajo en la máquina de pasta se realiza fácilmente, pero si no cuentas con una puedes palotear la masa.

Extiende la masa una última ocasión y déjala de un grosor de unos 3 milímetros de ancho para cortarla como más lo desees. Puedes hacerlo en cuadros grandes para lasaña, en fideos gruesos tipo fettuccine o delgados tipo linguine. Así mismo puedes usar la masa para pastas rellenas como ravioles o tortellinis.

Si deseas preparar inmediatamente la pasta cocínala en agua hirviendo y salada por 1 minuto. Si deseas almacenar la pasta déjala secas por lo menos 4 horas o hasta que notes que la pasta está completamente dura.