1) Elige al animal adecuado, no a la raza que más te guste. Es cierto que determinadas razas de perro se acostumbran mejor a la vida en un piso, son más tranquilas o tiene mejores relaciones con niños y gatos. Pero esto no quiere decir que todos los perros de esa raza vayan a actuar de un modo exactamente igual.

Es preferible adoptar a un animal por su carácter y por los rasgos que ya ha demostrado, aunque sea un perro mestizo. Los perros mestizos pueden ser fantásticos compañeros para toda la familia y si se adoptan en una protectora los voluntarios pueden aconsejarnos sobre cuál es más indicado para cada necesidad.

2) Un cachorro no es siempre la mejor opción. Es cierto que cuidar a un animal desde que es pequeño hace que se establezca un fuerte vínculo, pero ¿has podido ver la mirada de agradecimiento de algunos perros adultos hacia sus nuevas familias?

Darle una segunda oportunidad a un perro adulto no solo es un rasgo de gran generosidad y de amor, que suele sernos devuelto con creces, también nos ahorra muchos problemas en determinados casos.

Estos perros ya están acostumbrados a la vida en la casa, en muchos caso no hay que enseñarlos a salir a hacer sus necesidades ni educarlos en conceptos básicos. Al ser adultos, son también más tranquilos, su carácter está más formado y hay muchas menos sorpresas.

3) Prevé los gastos que te va a ocasionar. Un perro es un miembro más de la familia. Necesita ser incluido en el presupuesto ya que va a necesitar comida, juguetes, una cama, sus visitas veterinarias y puede ponerse enfermo, con los consecuentes gastos.

El perro debe de ser incluido en el fondo para imprevistos de la familia, sobre todo en el caso de que necesite intervención veterinaria. Algunas razas de perro tienen cierta tendencia a algunas enfermedades o causan gastos extras como cortes de pelo. Si son de gran tamaño, pueden comer también muchos kilos de pienso.

Todo esto debe de tenerse en cuenta en función del presupuesto que podamos destinar al cuidado de la mascota.

4) La esperanza de vida de un perro es de diez o más años dependiendo de diferentes factores. No adoptes un animal si no puedes hacerte cargo de un compromiso a largo plazo con él. Si vas a hacerte cargo de un perro, que sea para toda la vida.