Vamos a entender como parto natural al parto en el que no se medica a la madre, es decir, no se le administra la epidural y en el que además se evita realizar la episiotomía. La episiotomía es el corte que se le realiza a la madre en la zona de la entrada de la vagina para evitar los desgarros.

Además, en el parto natural se facilitará que la madre pueda dar a luz en posturas que le resulten cómodas, por ejemplo de cuclillas, primando la comodidad de la parturienta antes de la de los médicos. Y se tratará de que el ambiente en el hospital sea amigable para la madre, evitando la sensación de estar en quirófano.

A este tipo de parto se le conoce también como parto respetado y se está llevando a cabo en diferentes hospitales de España con equipos especialmente preparados para ello que tratan a la mujer durante el embarazo y el parto.

Algunas características del parto respetado

Para que entiendas mejor en qué consiste un parto natural te damos las características que lo acompañan, el modo de preparar todo lo necesario para que el bebé pueda salir al exterior sin necesidad de intervención quirúrgica:

  • Solo se realiza la episiotomía si hay auténtico riesgo de desgarro. Si la mujer dilata sin problemas se evita este corte. El corte en sí no tiene riesgos, pero su cicatrización si causa problemas a la mujer, especialmente si no se cose con sumo cuidado.
  • Se permite que la mujer camine durante la dilatación en lugar de estar en una camilla tumbada. También se facilita que realice ejercicios si así lo desea, que se bañe para realizar técnicas de dilatación con esponjas etc.
  • Se permite que la mujer elija en qué postura quiere dar a luz. Además, puede hacerlo en una habitación normal y no en un quirófano a no ser que haya un problema. Algunos centros permiten incluso dar a luz en el agua, porque consideran que es mucho menos traumático para el bebé y más sencillo para la mamá.
  • Se ofrecen técnicas a la mujer para controlar el dolor basadas en la relajación, la respiración y los masajes, evitando la epidural y cualquier otro tratamiento médico que no sea absolutamente necesario.
  • Tampoco se utiliza oxitocina sintética. Esto hace que las contracciones aumenten, es decir, que se acelere el parto. Pero en la mayoría de los casos no es en absoluto necesaria y no deja de ser un medicamento con sus riesgos.
  • Nunca se realiza a la mujer la maniobra de Kristeller. Esta maniobra consiste en hacer fuerzas sobre la barriga de la mujer para hacer bajar al feto. Se conocen casos de matronas que llegan a subirse sobre la parturienta para aplicarla. Es muy polémica ya que puede causar mucho estrés al bebé y a su madre.
  • No se separa al niño de la madre en ningún momento. Una vez que el bebé nace está en contacto con la madre y con su padre o la persona elegida para acompañarla. Pueden ayudar a limpiarlo, a cortar el cordón umbilical o comenzar a darle el pecho de manera inmediata.

Recuerda que en ocasiones este parto no es posible, hay veces que la madre o el bebé pueden sufrir algún imprevisto que imposibilite esta vía para el parto, de ahí la recomendación de contar con personal médico que pueda vigilar el proceso y actuar de forma rápida.