Medidas para tener un parto vaginal exitoso

En una cesárea, el útero de la mujer sufre un corte a través del cual sale el bebé. A consecuencia de esto, queda una cicatriz.  Esa cicatriz, especialmente si es reciente, puede abrirse más fácilmente durante los esfuerzos del parto vaginal, lo que podría acarrear una hemorragia y en los casos más graves, obligar a una histerectomía.

Para el feto, en los casos de hemorragia se incrementa la posibilidad de mortandad, pero el riesgo siempre es más elevado en una cesárea.

Este riesgo de rotura de útero se puede minimizar si se toman las medidas adecuadas:

  • Esperar un año y medio mínimo antes de quedarse embarazada. Es el tiempo que necesita el útero para poder curarse por completo.
  • Cesárea con incisión horizontal. Son las más frecuentes hoy en día. Antes de hacían cortes verticales, más peligrosos.
  • No se realiza inducción al parto. El riesgo de rotura uterina es de un 1% como máximo en el caso de un parto no inducido, pero se eleva hasta un 6% si se utilizan medicamentos para crear las contracciones.
  • Sin prisas, por favor. Una máxima que debería de prevalecer siempre en cualquier parto. Pero a menudo, en los hospitales todo el mundo anda con prisas y obligan a la madre a estar en posiciones forzadas que no desea. Es fundamental respetar los tiempos de la madre, permitirle que se levante y camine si lo desea y que tenga sus propios ritmos.

Cuando es necesaria una cesárea

Hay casos en los que  no queda más remedio que plantearse una cesárea como la mejor opción. Estos son los más frecuentes:

  • Cuando ha habido tres o más cesáreas anteriores. En este caso, se aconseja no correr el riesgo ya que se incrementa demasiado.
  • Cuando se ha abierto el útero para extirpar miomas. Sucede lo mismo que en el caso anterior, los riesgos son más elevados y se desaconseja totalmente el parto vaginal.
  • Cuando, por cualquier causa, se produjo un corte en la parte alta del útero. Esto también eleva el riesgo de rotura y hace que no sea seguro el parto vaginal.
  • Ya ha habido una rotura de útero. Si esto ha pasado, las posibilidades de que vuelva a suceder son demasiado altas para correr el riesgo.

La Organización Mundial de la Salud OMS, aconseja que solo se practiquen cesáreas en caso de urgencia y que estas no debieran de superar el 15% de los nacimientos. Pero en nuestro país, las cifras son más elevadas, especialmente a causa de las clínicas privadas, más propensas a realizar estas intervenciones.

Una cesárea innecesaria no solo es un riesgo para la madre y su hijo, también puede complicar los partos posteriores y es algo que se debería de tener muy en cuenta.