El parque está en la parte superior de la ciudad, a unos 20 minutos a pie de la estación de metro de Lesseps (Línea Verde, L3). No se encuentra en una zona céntrica de Barcelona pero vale la pena desviarse un poco del área más turística para recorrer esta joya de Gaudí.

Inicialmente, se trataría de una urbanización cerrada cuyo nombre se debía al rico empresario catalán Eusebi Güell (el mismo del Palacio Güell, por ejemplo). Fue diputado, pintor, escritor y el rey Alfonso XIII lo nombró conde. Íntimo amigo de Gaudí, el polifacético Güell lo motivó y lo acompañó en este proyecto no sólo moral sino financieramente. Adquirió las dos fincas sobre las que se construyó el parque (17 hectáreas en total) para que Gaudí pudiera llevar a cabo su plan.

Gaudí comenzó a construir el Park Güell en el año 1900 y tuvo que detener el proyecto en 1914, cuando se desató la Primera Guerra Mundial.

El empresario y el arquitecto tenían en mente crear una especie de ciudad-jardín al estilo inglés. Inicialmente, ambos pensaban construir algunas decenas de casas que se venderían (probablemente a un precio alto) a catalanes adinerados dispuestos a vivir en un barrio privado con acceso a hermosos jardines y áreas comunes. Sin embargo, Gaudí y su mecenas fracasaron estrepitosamente a causa de los altos precios de las viviendas que esperaban construir y a la escasa urbanización de la zona. Se lograron vender sólo dos casas: la que actualmente es la Casa-Museo Gaudí, donde vivió el arquitecto, y otra más que adquirió un amigo en común de Güell y Gaudí.

Vista de la zona central del Parque Güell

Hoy en día, el parque es uno de los sitios turísticos más visitados de Barcelona e indudablemente está en la lista de aquellos que desean recorrer las obras del genio Antonio Gaudí. El Park Güell es impresionante y el arquitecto no ahorró en simbolismos políticos y religiosos, que sus visitantes podrán encontrar a lo largo de todo el parque.

En un día despejado, desde el Park Güell se pueden tener unas de las mejores vistas de la ciudad de Barcelona. Pero lo que también se ve ni bien se llega a su entrada es una gran torre en forma de minarete con una cruz en su cima. El parque está protegido por una muralla y grandes portones de hierro.

Al ingresar, te encontrarás enseguida con la gran escalinata y el famoso lagarto de cerámicos que hizo Gaudí, que solía tener estos detalles tan magníficos en sus construcciones. También es impresionante la Plaza de la Naturaleza, creada en principio para albergar un mercado para la urbanización privada. Desde allí, las vistas son geniales.

Escalinata del Parque Güell

Otro de los sitios más célebres del Park Güell es el llamado Acueducto de Algarrobo, es decir, un semi-túnel  abierto de estilo barroco con columnas que pretenden ser olas.

Este parque es una de las mayores obras que nos legó Gaudí. Su ecléctico estilo lo convirtió en uno de los sitios más concurridos por turistas que visitan Barcelona y como uno de los orgullosos monumentos de la ciudad.