Frente al Parlamento Federal de Bélgica y al sur del Parque Real, este palacio es uno de los símbolos más importantes de la realeza belga.

El Palacio Real comenzó a construirse en el siglo XIX por orden del entonces rey de los Países Bajos, Guillermo I. No obstante, Leopoldo II remodeló el palacio en varias ocasiones durante su reinado, dejándolo como es actualmente.

Desde el año 1965 está abierto al público, usualmente en la época de verano. El 21 de julio es el día nacional de Bélgica y se realizan festejos en conmemoración a la jura de la constitución nacional de Leopoldo I, quien fuera el primer rey del país. Ese día también se da inicio a la temporada de visitas del Palacio Real, que suele finalizar el primer domingo del mes de septiembre, cuando el monarca retoma sus actividades en el edificio.

Una de las salas del interior de este Palacio Real belga

Afortunadamente, la visita al palacio es gratis, de forma que puedes visitar un edificio con una rica historia, que comenzó a construirse antes de que Bélgica fuese un país independiente. El palacio comenzó a construirse en el siglo XVIII, que no llegaría a verse terminado hasta el siglo XX.

El rey Leopoldo II añadió a la fachada del edificio varios elementos de estilo neoclásico que claramente resaltan del resto de la construcción, así como también los tejados, el frontón pulido (la forma triangular que descansa sobre las columnas) y el jardín que separa el palacio de la calle.

En su interior, el palacio consta de un recibidor con una gran escalinata muy lujosa de mármol blanco y verde, diseñada por el propio Leopoldo II. También hay varias columnas y figuras de la diosa Minerva.

En el resto de las estancias del Palacio Real, cada elemento decorativo expresa hasta el último detalle el glamour propio de un monarca. Cada objeto, hasta el más pequeño, fue elegido con el máximo cuidado y convive en armonía con el entorno. Sin dudas, este edificio refleja la riqueza y el esplendor de una monarquía de principios del siglo XX, cuando las guerras mundiales no habían azotado al país.

Vista aérea del palacio Real de Bruselas

Muchos de los objetos, ya sean cuadros de famosos artistas o piezas de mobiliario, han sido regalados a la monarquía belga por familias reales de otros países. Hay muchísimos objetos exóticos que conforman la exhibición actual del palacio, como por ejemplo los bupréstidos tailandeses (son una especie de escarabajos) que se encuentran en la Habitación de los Espejos y que decoran una lámpara de araña y parte del techo de la sala, de modo que el color verde esmeralda de estos insectos predomina en la parte superior de la habitación.

Si te encuentras en la ciudad durante el verano, no dudes en visitar el Palacio Real de Bruselas, uno de los lugares más turísticos que puedes conocer en esta ciudad belga tan importante repleta de encantos que visitar.