Eso es lo primero que tenemos que saber, que se trata de animales libres, por lo que jamás debemos de tratar de doblegar su voluntad, cambiar su instinto y mucho menos pretender cazarlos para que vivan en jaulas.

Son pájaros salvajes que necesitan ser libres y debemos de quererlos y disfrutarlos, pero con la generosidad suficiente para respetar su entorno.

¿Qué podemos hacer por los pájaros en nuestro jardín?

Lo primero que podemos hacer es instalar comederos y bebederos para estos animales. Con los bebederos nos aseguraremos de que muchas aves detengan su vuelo y acudan a refrescarse.

Los bebederos están bien si no queremos tener demasiadas aves en el jardín ni que acudan pájaros de mayor tamaño que pueden picotear frutas o huertos que estemos cultivando. Pero si no nos importa que vengan más aves, podemos poner algunos comederos con alpiste en los árboles.

Incluso es posible colocar pequeñas casitas para pájaros. Estas casas, con una apertura pequeña, permiten tan solo el paso de aves de pequeño tamaño, impidiendo que se puedan instalar otras aves mayores que quizás no deseamos en el jardín.

¿Qué debemos de tener en cuenta?

Si ponemos casitas para aves y comida en nuestro jardín estamos en cierto modo adquiriendo un compromiso con esos pájaros que se van a acostumbrar a tener alimento disponible y refugio.

Por eso no es conveniente que lo hagamos a no ser que estemos dispuestos a mantener nuestro trato en el tiempo, de modo que ellos nos gratifiquen con sus trinos y su presencia y nosotros les demos a cambio alimento fácil y un nido.

Es importante no molestar a las aves, especialmente si hay niños en la casa, que curiosos pueden acudir a intentar ver los nidos o incluso coger los huevos. Es fundamental respetar a los pájaros y educar a los pequeños para que también lo hagan.

Al colocar comederos, bebederos y espacios para las aves ten en cuenta que ellas se van a posar en esa zona a menudo, por lo que puede aparecer suciedad que es necesario limpiar. Por eso, no es buena idea colocar estos comederos en porches o zonas en las que nos sentamos habitualmente, siendo preferible hacerlo en el campo.