Históricamente, las bodas religiosas han seguido estrictos protocolos que se mantuvieron como tradición a lo largo de los años. Si bien hoy la situación es diferente, muchos desean respetar aspectos básicos de la ceremonia, entre los cuales se encuentran los siguientes:

Llegada a la Iglesia

El tradicional coche adornado con flores y moños, deberá buscar a la novia acompañada de su padrino y transportarla a la Iglesia. El novio, por su parte, deberá llegar junto a su madrina por separado y esperar a la novia en el altar (y no afuera como se acostumbra actualmente). Lo mismo ocurre con los invitados, quienes deberán esperar sentados en el interior de la Iglesia.

La entrada hasta el altar

El ingreso de la novia junto al padrino se realiza mientras suena la marcha nupcial, y al llegar al altar el novio le ofrecerá el brazo izquierdo para empezar la ceremonia. En ese momento, la ubicación de los participantes de izquierda a derecha deberá ser: madrina, novia, novio y padrino, mientras que los testigos tomarán las mismas posiciones según sean familiares del novio (derecha) o la novia (izquierda), todos mirando hacia el altar.

La ceremonia

La ceremonia suele ser muy emotiva, con textos profundamente significativos para los novios y acompañados de las palabras más hermosas y sinceras del sacerdote, quien finalmente culminará su discurso con la entrega de los anillos. Primero los bendecirá, y luego le pedirá al novio que coloque el anillo en el dedo anular de la mano derecha de la novia y viceversa. Esta escena es muy simbólica, ya que a partir de ese momento todo el mundo sabrá que la pareja allí presente se encuentra unida en matrimonio.

Acto seguido, el sacerdote le pronuncia al novio la frase más esperada de la celebración: “puedes besar a la novia”, momento en que la iglesia se llena de emoción y alegría, y que continua con el cortejo de despedida.

La salida

El momento de abandonar la Iglesia, también tiene sus características singulares: los novios salen tomados del brazo, seguidos de los padrinos y damas de honor, y al momento de cruzar la puerta, los invitados los esperan con una lluvia de arroz o pétalos de flores y saludan a los recién casados.