Dolores reumáticos y de las articulaciones, así como el menstrual tienen cura en dicha planta. Para los tres, las recetas de la abuelita indican que debe consumirse a través de infusiones.

Además, desinflama contracturas, esguinces, torceduras. Si se aplica directamente sobre las heridas, además de hacer disminuir el dolor, las desinfesta. Asimismo, es antiespasmódica y espextorante, por lo que funciona para el dolor de garganta y la irritación, sirve hervir medio litro de agua y añadir dos cucharadas de hierba, dejar reposar por 15 minutos y luego hacer gárgaras de tres a cuatro veces al día.

Los cólicos estomacales tan molestos, producidos por gases, pueden también eliminarse gracias al orégano, que resulta un estimulante biliar y un tónico estomacal. Beber la infusión tres veces al día, después de las comidas, suele ser beneficioso.

Para casos de reumatismo se recomienda combinar el orégano con romero y tomillo. La preparación consiste en macerar una mezcla de las plantas a partes iguales, en un litro de aceite de oliva. Luego, se pone al sol o en un lugar relativamente tibio durante una semana. Se filtra pasado ese tiempo y se aplica dando fricciones a las zonas donde duele más.

El aceite derivado de hojas de orégano ofrece un alivio al dolor de muelas. Y de hecho, se sabe que resulta eficaz para muchas otras dolencias, pero, ¿cómo hacer el tan mencionado aceite?

Trate de recolectar una taza de orégano fresco, y colóquela en una bolsa de plástico. Con un martillo de cocina, o bien un rodillo, plaste la hierba para liberar sus aceites naturales. Mientras realiza este procedimiento, caliente en la estufa una taza de aceite de uva o de oliva. Luego añada las hojas trituradas y masajée. Después vierta la mezcla en un frasco limpio y apriete la tapa. Ponga el frasco en un lugar limpio y seco en un lugar propenso a la ventilación. Y allí se queda por dos semanas. Dado ese tiempo, cuele las hojas y el aceite de orégano está listo para usar. Utilizarlo de manera externa o interna alivia cualquier dolor.