Esto es lógico, ellos tienen un olfato mucho más fino que el nuestro y lo que para nosotros puede ser tan solo un olor fuerte, para ellos puede ser excesivamente penetrante y desagradable.

Un ejemplo lo tenemos en los cítricos. Muchas personas dicen que a sus perros o gatos no les desagrada el olor a la naranja, es cierto que el olor de la naranja, aunque fuerte, es tolerado por muchos canes, pero no así el olor de la cáscara. Este olor, en el que se utiliza en los aceites esenciales, es mucho más intenso y penetrante. Nos referimos a ese que puede hacer que te pique la nariz al pelar una naranja.

Por eso, si friegas tu casa con productos aromatizados con limón, podrías estar molestando en exceso a tu perro. Es mejor que los reserves precisamente para esas zonas que no quieres que visite y en las que molestarlo a posta puede ser un buen remedio. Evita vaporizarlo en el ambiente a modo de ambientador, ya que de este modo no podrá escapar del aroma y además todo se impregnará del mismo. Para una mascota eso sería como una pesadilla.

La naftalina es otro de esos olores que a muchos no nos gusta porque nos recuerda a cosas viejas y anticuadas, pero que en el caso de los perros les resulta muy desagradable. No guardes cosas de ellos, como la ropita de invierno, con bolas de naftalina o quizás rechace ponérselas. Lo mejor sería no tenerla en casa, ya que encima las bolitas son bastante tóxicas y si a pesar de su mal olor deciden llevárselas a la boca nos llevaremos un disgusto.

La mayoría de los perros odian los perfumes en general. Esto también les ocurre a los gatos. Para nuestra mascota nuestro olor natural es lo mejor, lo relacionan con la persona que les da cariño. Cuando usamos un perfume estamos escondiendo ese olor que ellos tienen asociado a nosotros y les disgusta y desconcierta. Por esa misma razón tampoco debes de ponerles perfume a tus mascotas, estarías tapando su olor natural y esto no es algo que les agrade.

El picante no solo les resulta desagradable a los perritos, es que al olerlo se introduce por sus fosas nasales y puede acabar causando irritaciones e incluso problemas respiratorios. Por supuesto, no deben de ingerirlo en absoluto. Por eso no es buena idea la típica broma de darle un poco de picante a probar al perro para ver cómo reacciona, para él no sería como para nosotros, sino que se trataría de una experiencia muy desagradable.