Lo primero que debe sacarse del menú son las gaseosas y los jugos en polvo; son perfectas como golosina pero no deben beberse como sustituto del agua. Nadie almuerza caramelos, ¿cierto?

El agua no tiene efectos sobre el peso corporal…pero las cosas que bebemos en lugar del agua si la tienen. Las gaseosas tienen cantidades ridículas de azúcar, según la marca. Si reemplazas las gaseosas y los jugos por agua, estarás eliminando de tu dieta una enorme cantidad de carbohidratos malos (responsables del sobrepeso y diabetes I en alza en los niños y adultos en todo el mundo)  y conservantes (con una nefasta historia como productores de cáncer). He ahí el porqué se la asocia con la pérdida de peso. 

Aunque se asocia a los carbohidratos con la subida de peso, es importante saber que no depende tanto de la cantidad que se consume, sino de su calidad. Los carbohidratos de mala calidad que pueden llevar a la subida de peso son: las pastas, el pan blanco, papas fritas, tortas y galletitas con azucares, gaseosas y alimentos enlatados.  Estos alimentos aumentan el nivel de azúcar en sangre, la cual acaba convertida en grasa si no es utilizada.

Por otro lado, hay carbohidratos que tienen un efecto saludable en el organismo, evitando la subida de peso. La fibra, por ejemplo, ayuda a sentirnos más satisfechos luego de una comida, evita la absorción de lípidos y colesterol, y es fundamental para un tracto digestivo saludable (reduciendo la hinchazón ventral, entre otros numerosos beneficios). Alimentos ricos en fibras son: salvado de trigo, arvejas, verduras de hojas verdes, zanahorias y hortalizas. 

Por supuesto que es más fácil decir que hacer…o en el caso de los niños, lograr que hagan. En una sociedad donde se nos presentan más productos perjudiciales que cualquier otra cosa, es difícil “venderle” a un niño una fruta cuando hay unas sabrosas galletas de chocolate disponibles.

Los padres son los responsables de cuidar la dieta de sus hijos

Es más sencillo prevenir que curar, por lo que resultará un proceso más difícil  alejarnos de las gaseosas y la comida chatarra si es un hábito incorporado. Y esto se debe no solo al gusto; numerosos investigadores han denunciado la presencia de componentes adictivos en las gaseosas, el trigo y el aceite que se usa para cocinar en los establecimientos de comida rápida. No son tan fuertes como la nicotina de los cigarrillos, pero operan de la misma manera.

Es preocupante, pero por otro lado esperanzador: una vez que las eliminemos del sistema, ya no querremos siquiera acercarnos a ellas. A tener entonces paciencia y a no preocuparse más de la cuenta. Si reconocemos el problema y nos mantenemos en buen camino, todo lo demás es sencillo, basta con seguir estos simples pasos:

No subestimemos a los niños

En nuestro deseo de proteger a los niños, cometemos el error de subestimar su inteligencia. Hay cosas que por más que resulten perturbadoras o dolorosas, es mejor que se las expliquemos nosotros, dedicándoles toda nuestra atención, a que las aprendan “a los golpes” por si solos. El tema de la salud es una de esas cosas. Investiga la mejor manera, según su edad, de explicarle la importancia de alimentarse bien.

Algo maravilloso que tienen los niños es su espíritu de colaboración. Cuando les demandamos hacer un esfuerzo, la manera de evitar berrinches y malos momentos es involucrarlos en ello. Permíteles  buscar recetas, ayúdalos a investigar el tema, y si tienen la edad indicada, quizás sea una excelente idea dejarlos cocinar a ellos mismos…con la asistencia debida (aunque hay muchas recetas que no necesitan usar fuego en ningún momento)

La Importancia de las comidas principales

Una buena estrategia, y la más evidente es, por supuesto, predicar con el ejemplo. Si comemos de manera saludable en casa, no importa que coma un monstruo de harina, chocolate y crema en un cumpleaños o en el receso escolar. Si come en la escuela y el menú no es saludable, entonces si hay un problema: y debe confrontarse. Actualmente, en numerosas partes del mundo, padres y médicos preocupados se han organizado para demandar un menú sano en los comedores escolares.   

Comidas nutritivas durante el desayuno, el almuerzo y la cena evitarán que tengamos hambre durante el resto del día, ayudando a eliminar las posibilidades de acabar ingiriendo aperitivos chatarra durante el día…Y eso nos ayudará a reemplazarlos con…

Recurre sólo a aperitivos saludables

Comer aperitivos durante el día es necesario, así que los consejos sobre “elimina los aperitivos” son terriblemente contraproducentes. No es cuestión de prohibir y renegar, si no de cambiar hacia algo saludable.

Elimina de la casa la comida chatarra: gaseosas, jugos en polvo, galletitas marcas industriales y caramelos, todo debe partir a la basura…o al menos no ser reemplazadas en la siguiente visita al supermercado. Tienen cantidades ridículas de azúcar y están hechas de harinas refinadas.

A pesar de lo que las publicidades de comida basura intentan hacernos creer, la comida saludable no es desagradable o aburrida. El problema es que debemos cocinarla nosotros mismos y sin el conocimiento, la experiencia o una receta a mano resulta difícil preparar algo decente. Si te gusta la cocina, has una rápida búsqueda para encontrar recetas deliciosas de todo tipo de golosinas de fruta, nueces y, por supuesto, chocolate.  

 No hay que olvidarse, por supuesto, de las frutas. Que sean el postre de cada comida.  El cuerpo es sabio, y por más que en un inicio nos parezcan algo aburrido, rápidamente tendremos “antojos” de sandía, manzanas o plátanos.

La comida no es un juguete

Disfrutamos comer; es la manera en que nos ha diseñado la naturaleza: tienes que hacer esto, entonces, cuando lo hagas, te sentirás bien. Es un refuerzo positivo natural. Sin embargo, no vivimos en la selva, donde solo hay frutas y la carne demanda un gran esfuerzo para conseguirla. Tenemos tanta comida como queremos…y no de buena calidad.

Debemos entrenarnos a comer por hambre, y no como recompensa.  De lo contrario, generamos dependencia emocional a la comida, la raíz del mal de la obesidad. Palabras de aliento, dedicarles atención y tiempo, y valorar sus logros y esfuerzos resultan una recompensa mucho mayor, aunque a nosotros no nos parezca suficiente.