7 días en la Gran Manzana

  • Lunes. Si el vuelo ha salido temprano desde Europa, podremos aprovechar la tarde en Nueva York, ya que con el cambio horario todavía tendremos varias horas de sol para tener una primera toma de contacto con la ciudad. Intentaremos que nuestro alojamiento esté próximo a la famosa zona de Times Square, por lo que tras instalarnos en la habitación, bajaremos desde esta plaza por la calle 42th hasta una de las zonas verdes más importantes de la ciudad, Bryant Park. En invierno podremos patinar sobre hielo en este parque o tomar un refresco en alguna de las numerosas terrazas que hay en los meses de verano. Junto a esta zona está la Biblioteca Pública de Nueva York cuyo acceso es gratuito y merece la pena visitar la cuidada arquitectura de su interior. Subiendo por la Quinta Avenida llegaremos hasta una de las construcciones religiosas más importantes de Nueva York, la catedral de San Patricio, y desde allí cenaremos en alguno de los numerosos comercios de hostelería.

Parque Bryant para el primer día

  • Martes. Para nuestro segundo día en la ciudad de los rascacielos, nos reservamos los barrios menos turísticos de Nueva York, pero no por ello menos interesantes de visitar. Comenzaremos por el norte de la isla de Manhattan visitando el Mott Haven y el Grand Concourse del Bronx, para continuar después por el Harlem. La siguiente parada es el distrito de Queens, uno de los más grandes de Nueva York, donde nos quedaremos en el Parque mirador de Long Island City y en la Galería de Arte Grafiti ya que son los dos principales atractivos del barrio. Y recorriendo el río Este llegaremos hasta Brooklyn, uno de los distritos más tranquilos donde pasear por los residenciales barrios de Williamsburg y Brooklyn Heights y terminar nuestra jornada en una de las joyas de Nueva York: el Puente de Brooklyn. Además de tener unas impresionantes vistas del skyline de la isla de Manhattan, se puede reservar una excursión en barco para cenar sobre las aguas del río Hudson.

Puente de Brooklyn

  • Miércoles. Dedicaremos este día a conocer el pulmón verde de Nueva York: Central Park. Para ello, nos dirigiremos hasta Columbus Circle, una gran plaza donde podremos alquilar una bicicleta para recorrer de forma cómoda y rápida este gran parque. Ver los puntos más interesantes de Central Park cuesta entre 2 y 3 horas y en todo momento se va por un carril bici bien asfaltado y señalizado. No podemos dejar de ver los lagos principales: The Pond, el Conservatory Pond y el de Jacqueline Kennedy Onassis, éste último el más grande de todos. Recomendamos descansar en las extensas explanadas de césped de Sheep Meadow, entrar al Belvedere Castle y ver el exterior de dos de los museos más importantes de la ciudad: el Guggenheim y el MET. Al salir de Central Park nos dirigiremos hasta el Teleférico de la Isla Roosevelt, un medio de transporte gratuito que conecta hasta este pequeño islote del río Este. Tras tomar unas instantáneas del skyline neoyorquino durante el atardecer, podremos cenar en alguno de los locales de la Quinta Avenida.

Central Park

  • Jueves. Cogiendo un metro hasta Madison Square Park empezaremos nuestro cuarto día en la Gran Manzana. Desde allí llegaremos al barrio de Greenwich Village, donde los fans de ‘Friends’ podrán hacerse una fotografía en uno de los escenarios más importantes de la mítica serie de televisión. Tras callejear por las pintorescas casitas de este barrio, pasearemos hasta el Chelsea Market donde se encuentra el parque High Line. Éste último destaca por estar construido sobre las antiguas vías del tren, ofreciendo hoy en día a los visitantes un espacio verde donde el arte y la modernidad son los protagonistas. Si antes de regresar a nuestro alojamiento queremos disfrutar de unas espectaculares vistas de los rascacielos de Nueva York con la luz del atardecer, recomendamos coger un ferry desde el sur de Manhattan hasta el distrito de Staten Island. Es totalmente gratuito, salen cada media hora y en los 30 minutos de trayecto se ve la Estatua de la Libertad, el Distrito Financiero y el skyline de Brooklyn.

Chelsea Market

  • Viernes. Y precisamente el viernes lo utilizaremos para conocer más a fondo esta zona del sur de la isla. Cogeremos el metro hasta el Bowling Green donde haremos una foto con el Charging Bull, una estatua de bronce que representa a un toro. Recorriendo la zona de Wall Street veremos el Parque Battery, la Esfera WTC, el Castle Clinton y terminaremos en el Memorial 11-S. En este recorrido gratuito por la Zona Cero donde estaban las Torres Gemelas antes del atentado de 2001, se puede visitar el homenaje que ha hecho Estados Unidos a las víctimas del terrorismo. Otros de los atractivos que podemos ver desde esta zona de Manhattan son la Iglesia Trinity, la Capilla San Paul y el Banco de la Reserva Federal.

Estatua de bronce Charging Bull

  • Sábado. Por la mañana nos centraremos en tres conocidos barrios de Nueva York: Chinatown, Little Italy y el Soho; los tres se encuentran muy próximos, pero cada uno tiene su propio ambiente bien diferenciado. En Chinatown podremos hacer las compras más económicas de nuestro viaje, mientras que en Little Italy encontraremos restaurantes donde degustar un menú de pasta o pizza  por un módico precio. Las galerías de arte que dan vida a la zona del Soho nos trasladarán hasta uno de los barrios más bohemios de la ciudad, donde poder adquirir las mejores obras de arte. Y para ir despidiéndonos de Nueva York en nuestras últimas horas lo haremos ‘por todo lo alto’: subiendo al Empire State Building o al Top of the Rock. Ambos están muy próximos por lo que ofrecen vistas similares, y el precio de entrada también es muy parecido ya que está alrededor de los 28 dólares. Una forma perfecta de decir adiós a nuestras vacaciones con unas impresionantes vistas de Nueva York iluminado.

De compras en Chinatown

  • Domingo. Intentaremos que el vuelo salga por la mañana, ya que además de la diferencia horaria hay que sumar las nueve horas de viaje, por lo que necesitaremos todo el día hasta llegar a nuestro destino. Sin embargo, habremos aprovechado al máximo nuestra semana en Nueva York y nos reservaremos el resto de atractivos que nos hemos dejado por ver para nuestra próxima visita a la ciudad.