10 consejos para no picar entre horas

  1. Hidratarse. El primer consejo cuando sientas el impulso de comer algo por ansiedad o gula y no por necesidad es que hidrates al cuerpo. Aunque un zumo o un refresco puede saciar mejor tu sensación de ‘hambre’ que un vaso de agua, éstos contienen azúcares y si lo hacemos como un remedio cotidiano nos harán engordar a la larga. Por eso, lo mejor es que tomes un vaso de agua y notarás como al tener el vientre hinchado no te apetecerá ‘picar’ algo.
  2. Chicle o caramelo. Otra opción es masticar un chicle o chupar un caramelo. Generalmente cuando nos entra la necesidad de ‘picotear’ algo es porque estamos haciendo una actividad que nos aburre o que no nos supone un movimiento físico; por ejemplo ver la televisión, estudiar, trabajar delante del ordenador… Tener algo en la boca engañará a nuestro estómago hasta que llegue el momento de tomar la siguiente ingesta.
  3. Cocina con algo en la boca. También es muy habitual que mientras estamos preparando la comida y la cena vayamos comiendo pequeñas cantidades de los alimentos que estamos preparando. ¿Cómo evitar caer en esa tentación? Usando la técnica anterior de llevar algo en la boca, como un caramelo o chicle, que nos dé un sabor constante en nuestra lengua y no nos haga desear aquello con lo que estamos cocinando.
  4. Lavar la vajilla después de cocinar. Y justo después de preparar la comida y cena, si todavía no es el momento de tomarlo pero nos apetece ‘picotear’ un poco, te recomendamos que aproveches ese momento para lavar la vajilla y recoger la cocina. Al estar realizando una actividad física y en la que estás limpiando todo lo que has ensuciado, se irá la necesidad de comer algo así como el olor de aquello que hayas preparado.
  5. Salir de casa. Si la necesidad de comer algo es muy fuerte y no puedes controlarte, lo mejor es que salgas de casa durante unos minutos y te alejes de la parte de la casa más tentadora: la cocina. Lo ideas es que des un paseo o aproveches para hacer un poco de ejercicio; sobre todo, evita lugares donde haya comercios de hostelería o supermercados e intenta ‘desconectar’ de las ganas de picar en un parque o un espacio al aire libre.
  6. Lavarse los dientes. Como nuestro cerebro asocia el acto de lavarse los dientes a cuando hemos terminado de comer o de cenar, una forma de evitar picar entre horas es lavárnoslos o refrescarnos la boca con algún enjuague bucal. Nuestro aliento y el sabor que notaremos nos hará desaparecer esa necesidad hasta la hora que realmente nos toque comer.
  7. Esconde’ los restos. Otro motivo por el que muchas veces ‘caemos en la tentación’, es porque han quedado restos de la comida y la cena. Si te ha sobrado una croqueta, una salchicha o un trocito de pastel, escóndelos en la nevera o en un lugar que no quede a la vista. Del mismo modo, si has terminado de comer y tus hijos se han dejado algo en el plato, guárdalos para la noche o el día siguiente pero no te los comas ‘por compromiso’ si tú ya estás saciado.
  8. Ante la necesidad: fruta. Si lo has intentado todo y esa necesidad de comer algo persiste, te dejamos que ‘peques’ pero con la condición de que lo que vayas a ingerir sea fruta. Ya que hay que tomar una o dos piezas de fruta al día, este puede ser un buen momento para dejar nuestro vientre hinchado y reponer energías para continuar con la actividad que estábamos realizando hasta que llegue el momento de la comida o la cena.
  9. Controla todo lo que ingieres. Es importante, tanto si estás a dieta como si simplemente quieres llevar una alimentación saludable, que anotes todo lo que comes en una libreta. No hace falta que te obsesiones poniendo la cantidad exacta en gramos o la variedad de nutrientes que adquiere tu sistema, pero sí que lleves un control de las ingestas que realizas al cabo del día.
  10. Come sentado. Y siempre que estés tomando algo hazlo sentado. Si comes de pie es más fácil seguir sintiendo la ansiedad por la comida, y se pasa de ‘comer’ a ‘engullir’. También es recomendable que cada vez que vayas a ‘picar’ algo te prepares un pequeño mantel, una servilleta, un vaso de agua; si te acostumbras a realizar todo eso cada vez que quieras comer algo, acabarás asociando la ingesta de alimentos sólo a los momentos en los que hay que poner la mesa.