Aunque por suerte ya no es frecuente ver a los pollitos a la venta en las ferias teñidos de llamativos colores para atraer a los niños, lo cierto es que se siguen vendiendo aunque sea orientados a los mayores para la cría (a veces tan solo una excusa ya que vemos como se ofrecen a los pequeños de la casa). Pero un pollito de esos tan monos que vemos en un puesto, no está pensado para ser un animal de compañía, por lo que normalmente se mueren de hambre o de frío, incluso de las dos cosas, en menos de un par de días.

Explicar a los niños la responsabilidad que implica tener un ser vivo

Hay multitud de peluches con diversas formas que son la mar de tiernos y que nos pueden proporcionar fotografías increíbles de los niños jugando con ellos. No hay necesidad de recurrir a regalar un ser vivo del que seguramente no vamos a saber hacernos cargo, ya que lo más probable es que no vayamos a poner en casa un cajón con una bombilla para darle calor, preparado tal como debe de estar y un plato de pienso específico para estos pollitos.

Normalmente, cuando el pequeñín llega a la casa se le coloca en una caja de galletas y se le dan a comer miguitas. Si alguno es lo suficientemente fuerte para sobrevivir, el problema viene cuándo nos encontramos con un proyecto de gallo o gallina que a todas luces no puede vivir en un piso y que o bien regalamos o bien sacrificamos.

Aunque los niños pueden empeñarse en querer tener lo que ven en la tele, o en este caso en Internet, nuestra responsabilidad es educarlos en valores y hacerles ver la importancia que tiene todo ser vivo y la responsabilidad que conlleva su cuidado. Así que vamos a pensarlo dos veces antes de liarla con un pollito para nuestro niño.