Es muy importante explicárselo de una forma adecuada a su edad y a su nivel de comprensión, sin darle más información de la que necesite, pero satisfaciendo todas sus preguntas.  Veamos a continuación algunas actitudes correctas e incorrectas sobre este tema, según el consejo de psicólogos expertos en niños.

Formas correctas de explicarle al niño que la mascota ha fallecido

Al niño se le debe de explicar claramente lo que ha pasado, llamando a las cosas por su nombre. Emplear la palabra muerte es lo más adecuado, explicando de una forma suave y compresible para ellos que su mascota no va a volver nunca más. Si el niño tiene edad para entenderlo se le pueden explicar los motivos por los que se ha muerto.

En caso de que sea necesaria la eutanasia, se puede intentar explicar al niño lo que va a suceder antes de que pase, pero solo si es suficientemente mayor para poder asumir que el animal está muy enfermo y que lo mejor para que no sufra es ayudarle a que muera sin miedo y sin dolor. Se debe de dejar muy claro que su mascota no va a sufrir y que se hace porque es el único camino para evitar un dolor innecesario, tras el cual fallecería igualmente.

Una reunión familiar en la que todos expresen su dolor por la pérdida del animal puede ser muy positiva para que los más pequeños entiendan que es normal sentirse mal y se sientan libres de sacar afuera su dolor. No se les debe de obligar a nada, ya que algunos niños necesitan un tiempo antes de poder hablar de ello, pero se les debe de dejar claro que pueden hacerlo.

Es posible que tras la muerte de una mascota el niño comience a hacerse preguntas tales como si ha sido culpa suya, o si sus padres o él mismo también van a morirse. Hay que ser muy sinceros sobre esto, sin engaños. Tan positivo es dejarle claro al niño que él no ha tenido la culpa y que no está solo en su dolor, como decirle la verdad sobre que su familia y él mismo también pueden fallecer, aunque se le tranquilice diciendo que falta mucho, mucho tiempo para eso.

Errores que debemos de evitar

Los expertos advierten que los niños entre tres y cinco años no comprenden muy bien el concepto de la muerte como algo permanente. Por este motivo decirles que el animal se ha dormido, es contraproducente. En primer lugar, porque no entenderán que su mascota no vuelva y en segundo lugar porque podrían asociar el dormirse con algo negativo, temiendo no despertarse. Lo mismo puede ocurrir con otras expresiones por el estilo, tales como que el animal se ha ido de viaje.

Niños enterrando a su mascota

Tampoco es bueno reemplazar inmediatamente a la mascota, ya que es bueno que el niño pase por el periodo de dolor y de luto necesario para asumir una pérdida. ¿Qué conclusiones puede sacar un niño si su perro se muere y al día siguiente tiene en casa un cachorro y todo es fiesta y alegría? Podríamos estar dándole la idea de que todo y todos son reemplazables y que no es normal que sienta pena o dolor por una pérdida, dándole ideas equivocadas sobre la muerte. Incluso podría aprender valores muy negativos sobre los animales, llegando a pensar que son objetos reemplazables.

Los procesos emocionales, aunque pueden ser duros, son a menudo muy necesarios para que los niños vayan adquiriendo una experiencia vital y aprendan a asumir todo tipo de situaciones.

La vida tras la muerte

Cuándo una familia cree en que existe una vida tras la muerte, al niño se le enseña desde pequeño que esto es así y es habitual que el niño pregunte si su perro también estará en esa otra vida. Existen cuentos y leyendas que se le pueden contar al niño, siempre y cuándo concuerden con los valores en los que se está educando al pequeño.

Leyenda de l arcoiris de las mascotas

Tal y como hemos visto, siempre hay que dejarle claro al pequeño que no podrá volver a ver a su mascota en esta vida, para que entienda la muerte como algo permanente, al menos en este mundo. Pero esta leyenda puede aportarles un pequeño consuelo en un momento difícil para ellos.

Una de las leyendas más conocidas es la de las mascotas y el arcoíris. En este cuento, se nos dice que cuándo una mascota muere, esta se va a vivir más allá del arcoíris, a un lugar dónde todos los animales que han desarrollado una especial relación con las personas, están felices a la espera de que vuelvan a por ellos.

Cuándo dentro de muchos, muchos años, el niño, ya anciano, también fallezca, antes de ir a la vida eterna deberá de cruzar el puente del arcoíris. Allí le estarán esperando sus mascotas, felices y deseosas de acompañarlo en su viaje al más allá.