Si bien hoy en día la negación del calentamiento global ya no es tan fuerte como en décadas anteriores, todavía existen perspectivas radicales que argumentan que el cambio climático no existe como tal.

Según esta corriente negadora, no existen evidencias concluyentes sobre la responsabilidad de los seres humanos sobre el calentamiento del planeta. Por el contrario, los defensores de esta teoría indican que el cambio climático es una “tendencia natural” de la Tierra, de la misma forma en que ocurren las glaciaciones. Es decir, sostienen que hay períodos en los que en la tierra se dan las glaciaciones a los que siguen épocas de calentamiento del planeta. Dicho de otro modo: quitan al ser humano el peso de la “culpa” sobre el aumento de la temperatura global debido a sus acciones, señalando que este aumento es normal y cíclico.

Lo que esta perspectiva no dice en voz alta es que, detrás de quienes niegan el calentamiento global, hay intereses comerciales. Muchas empresas e instituciones a nivel mundial no quieren aceptar que la acción humana afecta la temperatura de la Tierra, puesto que al reconocer el problema deberían hacer algo al respecto y eso equivale a gastar enormes suma de dinero.

Sin embargo, esta corriente no es mayoritaria, ya que la mayoría de los científicos sostienen que el calentamiento global es producido por la actividad humana sobre el planeta. Ambas perspectivas se han enfrentado en un debate mundial sobre quién tiene la responsabilidad por el aumento de la temperatura global, siendo más fuerte en países altamente industrializados como Estados Unidos, donde las posturas se enfrentan ferozmente. Allí, las corporaciones más grandes del mundo se niegan a afrontar un descenso de sus beneficios como resultado de una política más amigable con el medio ambiente.

No todas las corporaciones están en contra del cuidado del planeta. Al contrario, se trata solamente de las grandes empresas cuyas actividades son contaminantes y generan gases de efecto invernadero directa o indirectamente. Ejemplos de estas corporaciones son las que provienen de las industrias automotrices, petroleras o del acero.

Otras empresas que hacen del calentamiento global su negocio tampoco quieren aceptar que el mismo existe. Son corporaciones como las automotrices, que esperan que sus modelos menos contaminantes y más ecológicos se revaloricen en un mercado donde es alta la preocupación por el medio ambiente. Cuanto más hostil es el entorno, mayores son las ganancias de estas empresas.

A fines de este año se celebrará en París una cumbre para lograr un acuerdo climático mundial que reemplace el famoso Protocolo de Kioto. Se cree que la Comisión para un Mañana Constructivo (CFACT, por sus siglas en inglés), que es un grupo muy conservador que niega el calentamiento global, se hará presente en dicha reunión en la capital francesa para pronunciarse en contra de aquellos que sostienen que el cambio climático es culpa del hombre.