Los que conviven con perros y gatos saben que estos animales reaccionan ante la música, más allá de toda duda. Sobre todo en el caso de los gatos, que no consideran que pertenezcan al humano y por tanto no tienen por qué aguantar su “mal” gusto, pueden dejar claro cuándo algo no les agrada. Pero también se muestran encantados hacia determinadas notas.

Como sucede con las personas, la costumbre es importante y si desde cachorros nuestras mascotas escuchan música, la aceptarán como algo natural aunque no se trate de notas o estilos que por naturaleza les resulten agradables.

Pero ¿cuál es la música que supuestamente más agrada a nuestros peludos? ¿Qué instrumentos o qué estilos producen las notas más agradables para sus oídos, infinitamente más finos que los nuestros?

Recopilaciones para animales

Las recopilaciones de música clásica que prometen relajar a los animales son en su mayoría discos repletos de música muy tranquila, que lógicamente hace bajar los ritmos de los animales, incluidos los de dos patas. Se trata de música ideal para dejarles puesta en casa cuando nos vamos, en especial si se trata de animales que acusen mucho las ausencias.

Debido a sus oídos y las frecuencias que recogen, los perros y gatos adoran la música clásica y suelen disfrutar de las voces de la ópera, pero no soportan los sonidos más estridentes del rock duro.

El pop y la música más comercial suele resultarles indiferente, no les suele molestar, pero tampoco presentan reacción alguna a las canciones. Sin embargo, es curioso cómo pueden llegar a asociar una música con un hecho: una canción que se les pone antes de ir a dormir o una canción que ponemos porque nos transmite buen humor y nos anima a jugar con las mascotas.

Sus instrumentos favoritos

Perros y gatos suelen preferir los instrumentos de cuerda, como el piano, el violín y el arpa. Este último instrumento suele gustarles especialmente debido a que imita muy bien sonidos naturales, como el agua o el viento.

La percusión no suele ser del agrado de nuestros peludos, que la encuentran demasiado ruidosa y molesta. Algo normal si pensamos los efectos que este tipo de ruidos tendrían en su hábitat natural. Quizás, a su manera, asocien estos ruidos a los truenos, los sonidos previos a un terremoto o, simplemente, piensen que esa batería que a nosotros tanto nos gusta, debe de estar alejando a todas las presas en cien kilómetros a la redonda.

No sabemos lo que les pasa por la cabeza a nuestros amigos de cuatro patas, pero la música funciona para relajarlos, así que ¿por qué no utilizarla?