Los murciélagos pertenecen al orden de los quirópteros,  el cual incluye  el mayor número de especies entre todos los mamíferos. Aunque se los relaciona con los roedores, lo más probable es que hayan evolucionado a partir de animales insectívoros similares a musarañas, hace unos 50-60 millones de años. Aún no se ha encontrado el “eslabón perdido” entre estos animales arborícolas-planeadores y los murciélagos voladores.

Hoy en día, existen 1240 especies de murciélagos, y tan solo tres (todas de Sudamérica) se alimentan de sangre de aves-una especie- o mamíferos-las otras dos.  La gran mayoría de las demás especies se alimentan de insectos, con algunas alimentándose de néctar o frutas, y algunas especies cazan pequeños animales, como peces, ratones o ranas.  Todos los seres vivos tienen valor en sí mismos, pero principalmente a los humanos no interesan los hábitos alimenticios de los insectívoros, los frugívoros y los murciélagos polinizadores.

Los murciélagos insectívoros son los más pequeños-los microquirópteros-, famosos por su uso de la ecolocalización.  Un solo individuo puede comer hasta tres veces su propio tamaño en insectos como polillas, mosquitos, cucarachas, langostas, etc. Es decir: miles de insectos que resultan peligrosos para la salud humana y nuestros cultivos. Los murciélagos insectívoros son los controladores biológicos por excelencia.  

Desafortunadamente, son también con los que mayores problemas suelen tenerse en las ciudades, ya que hacen sus colonias en los edificios.  Temerosos por su salud, los dueños de edificios acaban por tratarlos como si fuesen una peste. Se los envenena o se los echan de sus refugios durante el día: el animal cae al suelo muerto o desorientado, corriéndose el riesgo de que algún niño, perro o gato intente agarrarlo y acabé mordido-o envenenado-con el consecuente riesgo-del 1-3%-de contraer rabia.

Si tiene murciélagos en casa, y no quiere convivir con ellos, lo ideal es utilizar el Protocolo de Exclusión, diseñado por biólogos expertos en murciélagos con el objetivo de expulsarlos de las casas de manera segura y evitar que vuelvan a ingresar. Puede descargarlo de manera gratuita en Internet. Cómo hemos visto, los murciélagos son importantes aliados, y muchas personas deciden  construir casitas de murciélagos-¡es muy sencillo!- para colocarlas en los árboles circundantes al hogar. Así, los murciélagos se quedan…fuera de la casa.

Si un murciélago entra a su casa, cierre las puertas del cuarto en donde está el animal, apague la luz y deje las ventas abiertas. Lo más probable es que el animal se retire por sus propios medios. Si no lo hace, puede colocar una caja sobre él. Deslice una superficie plana y dura entre la pared y la caja para desprenderlo gentilmente de la pared. Coloque luego-durante la noche- la caja junto a un árbol o una pared correosa para que el murciélago pueda trepar por ella. Tenga en cuenta que los murciélagos no pueden montar vuelo desde el piso, como las aves; necesitan lanzarse desde un sitio elevado.

Si el murciélago no logra sujetarse a la superficie, o si no logra montar vuelo, puede que esté enfermo. En ese caso, contáctese con una fundación local encargada del manejo de fauna silvestre-mejor si está especializada en estos animales-para que le indiquen que hacer.