La escayola cuenta también con algunas ventajas, como por ejemplo que se puede trabajar más finamente, creando adornos trabajados y muy originales y que permite realizar estantes más finos. Además es más barata que el pladur pero, por su mayor resistencia, este ha ganado puntos y se está convirtiendo en el material favorito de quienes quieren un mueble a medida alternativo a la madera. Ya analizamos hace un tiempo cómo puedes utilizar muebles de cartón, una versión ecológica para utilizar como mesas, sillas, etc. Ahora vamos a centrarnos en la alternativa que el pladur da a los diferentes espacios de tu casa.

¿Qué se puede hacer en pladur?

El pladur permite todo tipo de muebles, desde una sencilla estantería a medida para cubrir un hueco entre una pared y una columna, por ejemplo, hasta muebles de salón que ocupan una o incluso dos paredes de la habitación.

Las estanterías son el trabajo estrella en pladur, ya que permite incluso estantes de gran tamaño, muy elegantes y modernos para salones minimalistas. Pero también pequeñas repisas para aprovechar un huequecito en el que se puede colocar el teléfono o un adorno que hará ganar puntos a una habitación.

También se pueden realizar trabajos combinados doblemente útiles, por ejemplo, un doble tabique para evitar ruidos con los vecinos que además se convierta en mueble de salón o en cabecero para la cama.

Los cabeceros para la cama son también un trabajo habitual junto con los muebles de salón. Permiten realizar trabajos sencillos pero muy vistosos, que se mantienen impecables y que además son muy fáciles de mantener. Incluso se pueden hacer con mesillas incorporadas. Esto permite ganar espacio en la habitación y sobre todo ofrece mucha comodidad ya que no hay que mover muebles.

Se les puede dar diferentes acabados en pintura mate o lacada y, si nos cansamos de un color, se pueden pintar en otro diferente sin ningún tipo de problema tal como haríamos con una pared del mismo material.

¿Y si nos cansamos del mueble?

Los muebles de pladur se pueden quitar con relativa facilidad. Evidentemente no es lo mismo que retirar una estantería independiente, que solo tenemos que desmontar y llevarnos pero tampoco es tan complicado como puede parecer en principio.

Solo hay que cortar por los bordes del mueble hasta encontrar los tornillos que lo anclan a la pared y, tras limpiarlos bien, desatornillar para ir retirando las diferentes piezas. Evidentemente quedará la marca de las uniones y de los tacos, que se deberán de lijar y de tapar con masilla respectivamente. Será necesario pintar la pared al acabar.

El problema más complicado que puede aparecer es en el suelo, ya que dependiendo del material del mismo y del tiempo que lleve el mueble construido, puede verse alterado en el color o incluso el propio material. Esto es algo que debemos de tener en cuenta.