Ante todo, para enfrentarte a este miedo que atraviesas, recuerda que para todas las cosas o experiencias siempre ha existido una primera vez. Por ejemplo, cuando empezaste una nueva escuela, cuando saliste a tu primera cita, antes de iniciar tu boda, todos estos momentos pueden haber sido de experiencias memorables pero sin duda, todas las primeras veces generan un nervio, una expectación y por supuesto, cierto temor ¿por qué sería malo tener temor cuando nuestro bebé está por nacer?

La llegada de un bebé es un gran acontecimiento y como tal, es normal que los nervios e incluso el temor venga con esta; imagina que alguien te da un premio de miles de dólares ¿no tendrías temor de perderlo o que lo roben?, tu bebé es invaluable y por ende es normal que tengamos miedo de su llegada, porque precisaremos cuidarlo y darle todo lo que necesita.

Los miedos son normales

Es normal tener ese nervio que se puede tornar en miedo, ya que queremos lo mejor para nuestro bebé, pero como mamás primerizas, no sabremos cómo bañarlo a la perfección, como cambiar su ropita o cómo calmarlo cuando llora y eso puede generar un sentimiento de impotencia o culpa en la madre, pero no podríamos estar más equivocadas si esto pasa, ya que la experiencia la iremos desarrollando y dominando.

Y no esperes que en unos cuantos días podamos hacer todo lo que un bebé precisa como nuestra mamá o suegra, porque sentimos como extraordinario como ellas tiene ese domino de saber hacer todo a la perfección para los bebitos, pero se trata de experiencia solamente, no dudemos en que la iremos adquiriendo.

Los miedos se vencen

Además, al igual que en las experiencia anteriores de tu vida, el miedo se vence y se pierde conforme nos vamos percatando de que sí podemos con todo lo que temíamos. Conforme vayas tomando más confianza para bañar al bebé, dormirlo, evitar que sienta cólicos, alimentarlo y todo lo que precisa, tus miedos se irán transformando en hermosas experiencias junto a tu bebé y ¡es todo un privilegio crecer como mamá a la par que él o ella crecen!

Todo vale la pena

Así que no lo pienses ni por un minuto, no eres ni serás mala madre porque sientes inseguridad, nervios o temor por la llegada de tu bebé, es solamente esa responsabilidad, esperanza y anhelo que se traduce en temor natural, y que finalmente, valdrá la pena pues cada experiencia de la mano de tu bebito es invaluable y preciosa ¡el hecho de que te preocupe tanto te convierte en la mejor mamá!