Hay límites para establecer cuando un miedo es natural o se pasa de proporción y cae en una patología que debe ser atendida por un profesional ya que comienza a condicionar el normal desenvolvimiento del niño. Por ejemplo, es natural que el niño le tenga miedo a un perro grande y no quiera acariciarlo pero es motivo de preocupación cuando el niño tiene que salir corriendo y alejarse bien del perro para tranquilizarse ya que le produce un profundo malestar estar cerca de él. No hay una explicación para esta reacción salvo que el niño haya sido mordido por un perro anteriormente. A este miedo irracional se lo suele llamar FOBIA.

Cuando se presentan estos miedos van acompañados de un alto nivel de ansiedad. Esta ansiedad produce en el organismo alteraciones importantes generadas por el nivel de adrenalina que se incrementa generando respiración agitada, aumento de la frecuencia cardíaca, elevación del tono muscular y sudoración fría. En algunos casos genera tics nerviosos, movimientos faciales y temblores.

Primeros síntomas de los miedos

Comienza a manifestarse alrededor de los 6 meses de vida y se hace visible en la reacción que tiene ante personas extrañas por ejemplo o a las alturas. Este miedo es natural y marca una etapa madurativa en el bebé. Otra manifestación de miedo a través de una gran ansiedad es el dolor que le produce la separación con la madre, el bebé llora y estira sus brazos para ir con su mamá.

Entre el año de edad y los dos años y medio este miedo a la separación con los padres se va intensificando junto al miedo a los extraños, si este miedo no se supera se transformará en una gran timidez. En esta etapa también empiezan a aparecer los miedos a los ruidos fuertes y a los animales.

A partir de los 3 años se empiezan a generar otros miedos que tienen que ver con su mundo imaginario y que son muy poco reales como miedo a los fantasmas por ejemplo. En esta etapa el niño está en condiciones de generar el juego simbólico y con él toda una serie de personajes que lo circundan y que también pueden generarle miedo. Esto indica el grado de desarrollo intelectual que va teniendo el niño.