Hoy en día, nadie puede poner en duda que Netflix es un gigante de la industria televisiva… aun cuando no es una cadena de TV o una productora que crea contenidos para la pantalla pequeña. Este tipo de plataformas, llamadas OTT (por sus siglas en inglés, Over The Top) ofrecen contenidos audiovisuales “por demanda”. Esto quiere decir que el usuario puede ver lo que desee y en el momento que lo desee.

En las décadas de los 80 y los 90, las grabadoras de VHS cumplían esta función de “guardar” el contenido que no podíamos ver en cierto momento para verlo en otro. Sin embargo, se trataba de programas o películas emitidos únicamente en televisión, mas no un contenido exclusivo de una plataforma externa (eso ni existía, por supuesto). Y si deseabas ver una película que no se pasaba por TV, pues la alquilabas. Parece arcaico, ¿no? Pues Netflix y las plataformas OTT han cambiado el panorama de la producción y el consumo de contenidos audiovisuales para siempre. No hay quien pueda negarlo.

Recientemente, Netflix ha conseguido 32 nominaciones para los premios Emmy, que galardonan aquellos programas de TV más vistos o populares. De más está decir que la empresa de contenidos OTT arrasó en la lista de nominados, junto con la gigante Fox. Algunas de sus producciones exclusivas, como Better Call Saul (la serie spin-off de la famosa Breaking Bad), Orange Is The New Black y House of Cards, han recibido importantes nominaciones como la de “Mejor serie dramática”, “Mejor actor”, “Mejor actriz”, “Mejor actor de reparto” y “Mejor actriz de reparto”.

En los últimos tiempos, este servicio de streaming de series y películas ha llegado a alcanzar los 65,5 millones de usuarios, de los cuales 42,3 millones radican en Estados Unidos. Si bien financieramente no le fue muy bien en el segundo trimestre del 2015, la baja en los beneficios está prevista como un sacrificio necesario para afianzar y agrandar la base de clientes en todo el mundo. Es decir, un abono del servicio económico implica más clientes, aunque las ganancias sean menores.

Próximamente, se prevé la llegada de este servicio a España en octubre. Se cree que el precio será de alrededor de 8 euros por la suscripción básica y no se cobrará por la utilización del servicio en varios dispositivos, como sí sucede en Estados Unidos y América Latina. Lamentablemente, el contenido que se ofrecerá no estará a la altura del que se brinda en su país de origen, ya que célebres series como House of Cards u Orange Is The New Black no se emitirán.

Por el momento, los precios del servicio han sido bajos pero se espera que aumenten, acompañando también el incremento en la calidad de las producciones propias. La empresa irá subiendo el coste mensual de forma gradual y escalonada, por lo que seguramente en un futuro sea similar o levemente menor al de los sistemas de TV de pago.