Piran es un pueblo en el sudeste esloveno. Sus callecitas y sus edificios viejos dormitan sobre el Golfo de Piran. El Mar Adriático baña sus costas de piedra. Un halo de paz rodea este pueblo. Quizás se deba a que los automóviles solo pueden llegar hasta cierto punto y luego debes moverte a pie por sus escaleritas angostas y sus calles medievales.  

Murallas de Piran

Este pintoresco pueblito ha ido logrando escalar en el ranking de lugares más bellos del mundo. Si lo visitas entre los meses de abril a noviembre te será difícil no enamorarte a primera vista de ella.

Piran ofrece una pequeña lista de actividades para hacer. Esto permite que se pueda transformar en una excursión diurna desde la hermosa Liubliana.

Comienza a recorrerla desde su Plaza Antigua, o Tartinijev Tg. como se la conoce allí. Hasta la Edad Media fue centro de la ciudad. La rodean laberínticas calles y escaleras que te llevan a pasajes escondidos y pequeñas plazas por aquí y por allá. Anímate a perderte en este laberinto.

Acércate a conocer la Casa Veneciana, un edificio rojo muy llamativo, que es el edificio más viejo de la plaza. Se la conoce con este nombre porque fue construida por un rico mercader para su amante. Como prueba de esto, podrás ver escrito en su fachada  “Lassa pur dir” que significa “Déjalos que hablen”.

Piran, un lugar precioso en Eslovenia

Luego puedes ir bajando hasta llegar a Punta, el extremo del pueblo, donde se encuentra el puerto y hay un lindo paseo peatonal que se extiende bordeando el mar. Allí podrás ver el faro, renovado hace algunos años. Intenta quedarte hasta el atardecer ya que desde allí podrás verlo como nunca lo has visto en tu vida.

Finalmente, recorre las paredes que rodean la ciudad. De allí tendrás una vista increíble del pueblo completo que te dejará con la boca abierta.