A inicios del siglo XIX se hizo posible para los científicos separar los componentes químicos de  las plantas y modificarlas, iniciando la ciencia-y más adelante la Industria- de la farmacológica.  A medida que nuestros conocimientos y la tecnología avanzaban, se hizo posible fabricar sintéticamente estos químicos y estos medicamentos artificiales fueron poco a poco reemplazando el uso de plantas para tratar y prevenir enfermedades…al menos en las grandes ciudades.

Sin embargo, un enorme porcentaje de la población mundial jamás dejó de hacer uso de la medicinal herbal, y en los últimos años, incluso en las grandes ciudades se ha comenzado a regresar a las bases. La medicina popular ha sido desacreditada y despreciada por casi dos siglos por la medicina convencional, pero su efectividad está siendo comprobada y es ahora aceptada como viable…y muchas veces implementada por profesionales.  En Alemania, por ejemplo, el 70% de las medicinas basadas en platas es recetado por médicos.  

Las plantas pueden ser cosechadas como cosechamos el alimento (asegurándonos siempre que las áreas de cosecha no están siendo fumigadas, en caso de trabajar con plantas silvestres, y haciendo una investigación previa del valor de la planta) , pero si esta no es una posibilidad, podemos adquirir los así llamados suplementos herbarios, clasificados en algunos países como suplementos dietéticos.

Los suplementos más populares: la Echinacea purpurea (estimulante inmunitario, ayuda a aliviar el catarro y la toz; de uso tópico para tratamiento de úlceras, llagas y heridas), la hierba de San Juan (Hypericum perforatum, antidepresivo efectivo para el tratamiento de depresión leve y moderada; efectividad comprobada); ajo (Allium sativum; principalmente antibiótico y antiparasitario; efectividad comprobada), Serenoa repens (utilizada en el tratamiento de hipertrofia prostática y diurético ), jengibre (Panax ginseng; antiestrés, tónico-revitalizante, depurativo y antianémico), Hidrastis (Hydrastis canadensis; se utiliza para tratar los hemorroides, la dismenorrea, la metrorragias, el estreñimiento y la diarrea), la valeriana (Valeriana officinalis; sedativo, útil en el tratamiento de la ansiedad e insomnio; efectividad comprobada), la manzanilla de Castilla y afines (Matricaria recutita; digestiva,  sedante, tónica, vasodilatadora y antiespasmódica; efectividad comprobada), Tanacetum parthenium (fiebre, tratar el dolor de cabeza, artritis, problemas digestivos) y la onagra común (Oenothera biennis; de sus semillas se obtiene un aceite rico en ácidos grasos esenciales; se utiliza como analgésico para dolores menstruales; efectividad comprobada), entro otras.

Hay muchas cosas que todavía no se comprenden sobre que componentes operan de la manera en que lo hacen o como interactúan dentro de nuestro organismo una vez que lo incorporamos. En ocasiones, interactúan de manera opuesta a lo esperado según otros compuestos o medicamentos estemos ingiriendo. Por eso es importante consultar con el médico antes de incorporar complementos dietéticos a nuestra dieta si es que estamos en tratamiento farmacológico.