Entre las ventajas de tener al perro en la oficina destacan:

  • La persona no está preocupada porque su animal pueda estar solo en casa todo el día, por lo que trabaja de forma mucho más relajada. Hay animales que acusan mucho la separación de su dueño y que se pasan el tiempo de ausencia llorando. A veces, simplemente no comen ni beben mientras no está su dueño porque sienten que han sido abandonados. De este modo, el dueño podrá pasar todo ese tiempo con su perro y ambos estarán más a gusto.
  • El trabajador, al sentirse acompañado de su perro, se siente más a gusto y es como estar en casa. El ambiente de trabajo es mucho más distendido. Es como trabajar en zapatillas. Tienes a tu mascota al lado y en un momento determinado puedes parar de trabajar para hacerle una caricia y desconectar unos segundos. Las mascotas está demostrado que ayudan a aliviar el estrés, por lo que son la mejor manera de que alguien esté muy relajado en su lugar de trabajo. Si se pasa un momento malo, como una discusión, acariciar al perro y su compañía ayudan a calmarse.
  • Se potencian las relaciones entre compañeros. Es normal ir a saludar a otros perros o preguntar por ellos, lo que hace que los empleados hablen y descubran cosas en común, propiciando el buen ambiente en la oficina.
  • Incluso si se recibe a clientes, estos suelen ver muy bien que haya animales, aunque siempre tiene que haber una distancia para evitar problemas con personas alérgicas o que simplemente no disfruten con los animales.

No puede ser cualquier animal

Evidentemente, no vale cualquier animal. Son muchos los que tienen un perro y piensan que es ideal para acompañarles al trabajo. Por ello no es tan raro ver un perro en alguna oficina. Pero ante todo, tenemos que asegurarnos de que sea un animal debidamente adiestrado que sepa obedecer bien las órdenes de su dueño. No puede ladrar a otros perros ni mostrar comportamientos nerviosos ni mucho menos agresivos.

En algunas empresas lo que se hace es que el animal acude a prueba unos días antes de que se autorice el que pueda ir de manera habitual. Se le da un permiso condicionado. Si perro se porta mal, agrede a otro perro o tiene comportamientos que no debe de tener, como hacer sus necesidades en la oficina o jugar con el material de trabajo recibe puntos negativos.

Si un mismo animal acumula tres amonestaciones leves o una grave (morder a alguien sería algo grave o muy grave) no estaría autorizado a volver a la oficina. En algunos casos pueden permitir un segundo intento si el dueño demuestra haber llevado a su perro a un adiestrador.

En cualquier caso, cada empresa pone sus normas sobre los perros que pueden llevarse o no a la oficina en función de las características del trabajo, pudiendo limitar el número de animales o su tamaño.