1. Lo primero que debemos de hacer es denunciar su desaparición en la policía, si el perro o gato tienen chip se debe de comunicar para que en el caso de que aparezca algún animal con las características del nuestro se compruebe. Esto también nos cubre las espaldas en el caso de que nuestro perro, asustado al estar perdido, ataque a alguna persona y cause daños.
  2. El segundo paso es comunicarlo en las perreras municipales de nuestro ayuntamiento y los limítrofes la desaparición de nuestro perro. Si tiene chip nos van a llamar, pero si no lo tiene deberemos de dar una descripción muy precisa de nuestro animal e incluso es conveniente que vayamos personalmente para comprobar que no está allí.
  3. También debemos de ponernos en contacto con las protectoras, pues algunos animales perdidos sin identificación van a parar a los refugios de las mismas. De este modo comprobaremos que no los tienen allí y los pondremos alerta por si aparecen. Es bueno llevar fotos de la mascota para que las puedan repartir entre sus voluntarios para que estén al tanto, sobre todo los que trabajan con colonias callejeras.  También se les puede pedir que la distribuyan en las redes sociales, cosa que generalmente hacen sin problemas.
  4. Organizar nuestra propia campaña de difusión de la foto de nuestra mascota, tanto en las redes sociales como pegándola en farolas, comercios y parques de la zona. Puede ser una buena idea ofrecer una recompensa, aunque sea pequeña, ya que esto puede estimular a algunas personas para que se fijen más en el caso de ver al animal.

Es importante tener a nuestros animales debidamente identificados con un chip, pero no está de más que los perros tengan una chapa identificativa para que en caso de que se encuentren la persona que lo haga pueda llamar directamente a los dueños para que recuperen a su animal de una forma rápida.

Si somos nosotros los que encontramos a un animal perdido, lo primero es que si no lleva chapa identificativa acudamos a un lugar en donde puedan leer el chip para conocer los datos del propietario. En caso de que no tengan y no podamos ocuparnos personalmente, se puede recurrir a un albergue de una protectora para que sean ellos los que se encarguen de intentar localizar a su dueño. No obstante, las protectoras por desgracia suelen estar saturadas y pueden enviarnos a una perrera. Siempre que sea posible sería bueno que nos ocupásemos personalmente de encontrar a la familia que ha perdido al animal.