Estos animales deberán de alimentarse con un biberón al menos durante el primer mes de vida, para garantizar su supervivencia. Pero hay que tener cuidado, ya que no se les puede dar leche de vaca, ya que es demasiado fuerte para ellos y podrían incluso morir a causa de la diarrea. Lo mejor es conseguir una leche materna en una clínica veterinaria. Este tipo de leche viene en polvo, como la de los bebés humanos, y solo hay que prepararla con la dosis recomendada. Estos biberones se pueden comprar en farmacias o en clínicas veterinarias y la tetina se irá adaptando tanto en el tamaño de la misma como en su agujero a las necesidades de cada animal.

Leche y calor

Estos animales necesitan mucho calor, están acostumbrados a estar junto a su madre y debemos de garantizarles un espacio calentito y muy protegido. Al darles de comer es bueno juntarlos a nuestro cuerpo para que tengan contacto con la persona y escuchen su corazón ya que eso suele relajarlos mucho. Tal como sucede con los bebés humanos, se les debe de alimentar a voluntad, lo cual suele ser cada tres o cuatro horas al principio para ir poco a poco espaciando las tomas. Si se ve que el pequeñito es muy glotón, entonces se puede pensar en dosificar la comida por reloj para evitar empachos.

En algunos casos, sobre todo cuando se trata de cachorrillos de días, va a ser necesario estimularlos para que hagan sus necesidades. Tras la comida y un pequeño reposo, lo más adecuado es mojar una gasita suave en agua tibia y envolver el dedo con ella. Se le pasa la gasa por la tripita, los genitales y el ano suavemente, como si fuera la madre lamiéndolos, para que de este modo hagan sus necesidades. Si vemos que el animalito llora y tiene la tripita inflada es posible que quiera hacer sus cosillas y no pueda, por lo que debemos de realizar este truquito. Poco a poco veremos que comienzan a hacerlo solos y no es necesario recurrir a ayuda.

Mientras son recién nacidos, no sólo necesitan leche adecuada, también el calor necesario

Es importante tener en cuenta que un animal sin madre se enfrenta a muchas dificultades para salir adelante y que gran parte de ellos mueren antes de cumplir el primer mes de vida. Esto no debe de hacer que nos sintamos culpables o mal, ya que por desgracia aun dándoles los mejores cuidados es ley de vida que esto ocurra. Una vez que el animal ha cumplido su primer mes y comienza a comer su pienso, sus posibilidades de supervivencia son mucho mayores.

El paso a las croquetas

A partir del primer mes de vida, incluso las tres semanas, los perros y gatos comienzan a comer sólido. Pero es bueno hacerlo de modo gradual. Al principio se pueden mojar las croquetas en leche o agua para deshacerlas, convirtiéndolas en unas papas. No obligues al animal a comerlo, si lo rechaza espera unos días y vuélvelo a intentar. Cuando se sienta preparado lo comerá sin problemas, pero recuerda darle poca cantidad y combinarlo con biberones. También es importante que les ofrezcas una marca de pienso con la que vayas a continuar y que esta sea la mejor posible, ya que la calidad del pienso siempre es importante, pero aun más en el caso de cachorrillos que tienen que crecer.

Tras una semana de comer esta papa se le pueden comenzar a dar croquetas enteras, de las especiales para cachorro y cambiar el biberón por leche de continuación de la que se encuentra en los supermercados o, en su defecto, leche desnatada sin lactosa. Esta se irá retirando según veamos que el animal ya come con normalidad su pienso.

La alimentación de los cachorros debe ser la adecuada en cada momento

El contacto humano

El contacto humano durante esta etapa es esencial. Al no tener a su madre el cachorro llorará porque echará de menos su cuerpo, los latidos de su corazón y el calorcito que le daban sus hermanos, sobre todo si está solo. Además, al acostumbrarse al trato con las personas desde estos primeros días, se convertirá en un animal mucho más sociable, especialmente en el caso de los gatos que pueden tener un carácter más arisco si no cuentan con este extra.

Como se ha podido ver en el artículo, sacar adelante a un bebé de perro o gato no es en el fondo tan diferente de sacar adelante a un bebé humano y se trata de una experiencia muy gratificante, siempre teniendo en cuenta lo que se ha hablado sobre que no todos saldrán adelante. Si te apetece disfrutar de algo así y de paso colaborar a salvar a uno de estos animales, puedes convertirte en casa de acogida para lactantes hablando con alguna protectora, además ellos te darán todas las pautas y consejos que necesites. Si dispones de espacio y de tiempo para realizar esta labor, les estarás dando el contacto humano tan necesario para ellos y muchas más posibilidades de salir adelante y tú te enriquecerás con una bonita experiencia.