Conejos, cobayas y pequeños ratones precisan de sus momentos de diversión. Es importante disponer de un espacio donde poder soltarlos durante al menos un par de horas al día sin que sea peligroso para ellos. Los ratones y hamsters más pequeños, si tienen una gran jaula con juegos y de un tamaño más bien grande, pueden quedarse en ella y ejercitarse allí mediante divertidas ruedas y rampas de niveles. Pero cuándo son animales un poco más grandes agradecerán darse unas pequeñas carreras e incluso pueden jugar con sus dueños.

Los pájaros también suelen necesitar salir a volar, sobre todo los más grandes. Soltarlos un ratito cada día les ayudará a ejercitar sus alas y a disponer de un momento de diversión y libertad controlada que hará que el animal sea mucho más feliz y más sano.

Juega con tu perro

Los perros necesitan algo más que salir a hacer sus necesidades. Cada raza tiene unos requisitos determinados de ejercicio y algunos perros precisan de largos paseos diarios y de alguna salida especial los fines de semana para correr libre en algún espacio seguro.

Si no les proporcionamos el ejercicio necesario los perros pueden tener problemas de obesidad y serán más propensos a los dolores articulares. Si además tienen un carácter nervioso, la actividad física ayudará a que se relajen.

Los juegos más clásicos, tales como arrojarles una pelota o un palo suelen encantarles. Si en tu zona hay un parque para perros con aparatos para entrenarlos puedes aprovechar y utilizarlo. Da igual que tu perro no vaya a ir a ninguna competición, se divertirá mucho aprendiendo a hacer zigzags o saltando obstáculos y también será muy entretenido para ti. Otras formas de hacer ejercicio en ciudad es saliendo a correr con ellos o incluso ir a patinar.

Los perezosos mininos

Los gatos adultos suelen volverse tremendamente perezosos. Les encanta tumbarse en el sofá y dormir horas y horas, pero si sabes encontrar los estímulos que despierten su instinto cazador conseguirás que corran por toda la casa. Esto es importante no solo para que no ganen demasiado peso, sino también para cansarlos y que no se dediquen a preparar las carreras nocturnas que tanto les gustan.

Los gatos son muy juguetones y no pueden evitar perseguir la luz de un puntero láser. Evita apuntar directamente a sus ojos, pero verás que divertido es hacerles correr por el pasillo persiguiendo el inalcanzable punto de luz. La mayoría de los gatos saben perfectamente que se trata de un juego y que eres tú quién usa el láser, pero les divierte mucho, llegando incluso a saltar contra las paredes si apuntas a ellas. Un consejo de los etólogos es que si el animal es nervioso evitemos las luces rojas y utilicemos punteros de luz verde.