Los gatos controlados y esterilizados son respetados por los laceros municipales, lo que en algunos casos supone la diferencia entre la vida y la muerte para el animal, pues en algunas perras todavía se sacrifica a los perros y gatos pasados unos días tras su recogida.

Para las personas que cuidan de las colonias, es una forma fácil y rápida de identificar a los ejemplares que ya han sido castrados y poder cazar a otros jóvenes o recién llegados que todavía hay que esterilizar.

Para todo esto es muy necesario que el marcaje de los gatos callejeros sea efectiva y de rápida identificación. Esto planteo varios debates entre organizaciones de todo el mundo y finalmente se llegó a la conclusión de que la manera más adecuada de hacerlo era cortando la puntita de la oreja a los gatos esterilizados.

Los tatuajes, una de las alternativas que muchas organizaciones proponían, no tuvieron éxito debido a que no se ven a simple vista. Observar un tatuaje en un gato es tan complicado como ver la cicatriz de la esterilización y habría que buscarla con el animal anestesiado.

En algunos casos se propuso una chapa en la oreja, tal como se hace con otras especies animales, pero estas chapas pueden causar infecciones y engancharse causando desgarros, por lo que la mayoría no las encuentran convenientes.

Los collares también fueron descartados ya que el gato puede crecer o engordar, lo que causaría un estrangulamiento a causa del collar. También puede engancharse, poniendo en peligro al animal.

Los veterinarios de muchos países que colaboran con protectoras y programas de castración de gatos de colonias han optado mayoritariamente por cortar la punta de la oreja del animal, un centímetro aproximadamente en un ejemplar adulto y un poco menos en una cría.

 El corte se produce de forma recta (aunque en algunos lugares se optar por un corte en V) y como se produce en quirófano y con el animal anestesiado, no supone dolor para el gato. Tampoco afecta a su capacidad auditiva ni es ningún estigma para su imagen, pero es fácilmente identificable a simple vista.

Algunos optan por cortar la oreja derecha en caso de hembras y la izquierda en caso de machos, lo que todavía facilita más el trabajo de los voluntarios en las colonias.