Cada vez son menos los rincones a los que no hemos llegado y, tristemente, de paso destruido. Pero aún existen territorios llenos de incógnitas para el hombre, que hacen imposible descartar al cien por cien la existencia del protagonista de este artículo, el mapinguarí.

El mapinguarí es descrito por los indígenas del Amazonas como una especie de oso gigante con rasgos casi humanos y un olor repugnante. La leyenda cuenta que en su origen era un hombre, un chamán, que investigó el secreto de la inmortalidad y tras descubrirlo fue convertido en ese animal y vaga ahora por las selvas.

Quizás, un enorme perezoso extinto

Pero algunos científicos piensan que podrían estar hablando de un perezoso gigante, con una glándula en el estómago que se activaría cuándo hay peligros desprendiendo el pésimo olor que lo ha hecho famoso. Creen que pudo ser un animal relativamente frecuente en la zona amazónica y que actualmente esté extinto o se encuentre solo en las zonas más profundas de la selva a las que no se ha podido acceder.

Es muy difícil investigar a fondo sobre el tema ya que no existen restos de ningún ejemplar y las leyendas y la realidad se mezclan entre los pueblos nativos, haciendo imposible distinguir lo que puede ser real de lo que es fruto de la imaginación.  Cada cierto tiempo, alguien afirma haber visto al mapinguarí y lo define como un ser horrible, un auténtico demonio. Pero al estar influidos por las leyendas de la zona es muy complicado saber qué han podido ver en realidad y qué ha sido consecuencia de una mente desbocada por el miedo al encontrarse con cualquier animal salvaje en la selva.

El mayor estudioso del tema

David Oren es un ornitólogo que cree firmemente en que el mapinguarí es un ser real. Lo define como un perezoso de dos metros de alto, que puede caminar sobre dos patas o sobre cuatro. Su grito sería similar a un alarido humano, aunque acabaría en un rugido animal y estaría totalmente cubierto de un pelo de color rojizo. Tendría fuertes garras y una cola diseñada para trepar, alimentándose de hojas y brotes de árboles.

Actualmente Oren sigue investigando y continúa publicando sus escritos en las más prestigiosas revistas científicas, aunque la mayoría de la comunidad zoológica cree que se trata de un animal que si bien existió, ya ha sido aniquilado por la acción del hombre.