Normalmente, este enfermedad se produce como consecuencia de que el animal deje de comer debido a alguna enfermedad. Un catarro fuerte que cause inflamación en la zona de la tráquea, por ejemplo, puede hacer que el gato no coma debido al dolor y, en pocos días, aparezca este problema.

El estrés también puede hacer que un gato desarrolle anorexia y que vomite la comida, pudiendo ponerse en alto riesgo de desarrollar lipidosis hepática.

Síntomas de la lipidosis hepática

Si el gato se muestra inapetente y no come durante un día, quizás no ocurra nada, pero si vemos que no como al día siguiente, debemos de llevarlo rápidamente al veterinario. Esto no quiere decir que tenga una lipidosis, pero el ayuno en gatos adultos, sobre todo si sufren de obesidad, es un factor de alto riesgo y siempre es síntoma de que hay otro problema de fondo.

Los primeros síntomas que pueden advertir de que hay un problema son la falta de apetito, pero también los vómitos y las diarreas. Es especialmente importante fijarse si el gato vomita bilis, es decir, si sufre arcadas y vómitos pero su estómago está vacío.

Una vez que ya se ha producido la lipidosis es normal que el hígado del gato aumente de tamaño y aparezca también la ictericia. La piel del gato toma un color amarillo que puede ser difícil de detectar, pero también se cambian de color sus ojos, pudiendo verse el tono amarillo en la zona blanca. Y  las mucosas del ojo y las encías también cambian de color, siendo relativamente fácil detectarlo si se examinan.

Ya avanzado el problema, el gato puede quejarse al agarrarlo, mostrarse muy apático e incluso dejar e acicalarse.

Tratamiento de la lipidosis hepática

Una vez detectado el problema de lipidosis hepática se puede comenzar con los tratamientos. Pero independientemente de estos, es fundamental que el peludín se alimente ya que de no ser así podría morir en cuestión de muy poco tiempo. En algunos casos rechazan la comida persistentemente, por lo que hay que recurrir a la alimentación por sonda.

El veterinario puede colocarse al felino una sonda, generalmente en la zona del cuello, por la que se puede introducir alimento. Por lo general se trata de un paté para gatos altamente calórico que permite que, con poca cantidad, el animal tenga satisfechas sus necesidades. Su consistencia facilita la introducción del mismo en la sonda mediante una jeringa.

Normalmente, una vez que el animal está recuperado, comienza a comer por sí mismo de manera natural, sin más problemas.