Si no se dispone de un jardín en el que poder asear el perro, el cuarto de baño puede acabar siendo una especie de campo de batalla, siempre y cuando el peludo no se escape y acabe sacudiéndose sobre camas y sofás. Por eso, cada vez más gente opta por bañar a su perro fuera de casa.

Opciones para bañar al perro fuera de casa

Evidentemente la primera opción que tenemos para bañar al perro fuera de casa es la de llevarlo a una peluquería canina. Allí, además del baño pueden cortarle las uñas, arreglarle el pelo y dejarlo de lo más guapo. El principal inconveniente es que si el animal necesita bañarse con cierta frecuencia puede ser caro.

También ocurre que algunos perros se ponen muy nerviosos al acudir a su baño y no se portan especialmente bien durante el proceso, lo que puede hacer que se complique bastante la situación.

Contamos con una segunda opción que son las famosas “lavadoras caninas”. Se trata de aparatos en los que se mete al animal y se les somete a un lavado por chorros de agua a presión. Evidentemente sin mucha fuerza. Quitando animales sumamente tranquilos, no es un sistema especialmente recomendable porque somete al animal a un gran estrés.

Realmente, tan solo hay que imaginarse a uno mismo metido en uno de esos aparatos para darse cuenta de que no tienen precisamente pinta de ser lo más agradable del mundo.

La opción más novedosa

Esta opción seguramente no sea novedosa para quienes viven en grandes ciudades, pero sí para aquellos que viven en lugares de menor tamaño. Se trata de establecimientos en los que puedes bañar a tu perro tú mismo. Por un precio mucho más económico que si realiza el lavado un profesional, opción también disponible, puedes alquilar el espacio.

Allí tendrás un lugar adecuado para lavar al perro, agua y jabones a tu disposición aunque puedes llevar los tuyos propios. En un ambiente relajado, ya que estarás con tu animal y sin preocuparte por dejar tu bañera perdida y atascada de pelos, puedes bañar a tu mascota tú mismo.