Esto les ayuda a, por un lado, necesitar menos alimento y, por el otro, a estar al cien por cien si un ingenuo roedor asoma su hociquillo.

Pero un gato casero tiene alimento a su disposición y no necesita cazar, lo que hace que no realicen suficiente ejercicio. Esto tiene dos consecuencias: la primera es que el gato puede aburrirse por no contar con suficientes estímulos; la segunda es que comience a ganar peso, apareciendo problemas relacionados con la obesidad.

Por eso es importante que dediquemos cierto tiempo a nuestros gatos, estimulándolos para que jueguen y de ese modo realicen ejercicio. Los expertos aconsejan al menos tres sesiones de diez minutos al día, un tiempo que todos deberíamos poder dedicar a nuestras mascotas.

Se recomienda que la última sesión de ejercicio sea a la noche, antes de acostarse, para que el gato se canse y duerma. Pero hay que tener en cuenta que si tenemos un cachorrito o un gatito muy joven, diez minutos pueden estimularlo y excitarlo en lugar de relajarlo. Por eso, si no vamos a poder emplear un poco más de tiempo, debemos de evitar jugar a estas horas.

Juegos que todo gato adora

Decir que hay juegos que todo gato adora es quizás demasiado arriesgado, ya que todos sabemos lo caprichosos y personales que pueden llegar a ser nuestros amigos maulladores. Así que mejor digamos que CASI todos los gatos los adoran:

  • Los plumeritos: Los plumeros que venden en las tiendas de animales y que cuestan un par de euros o menos son un juguete perfecto para nuestro gato. Al tener una varilla larga nuestras manos están a salvo y podemos provocar al minino para que cace las plumas sin miedo a sus arañazos.
  • Las luces láser: Pocos gatos se resisten a perseguir la luz de un láser incluso si saben que eres tú quién la maneja. Cierto es que tengo que reconocer que he visto a alguno tumbarse en el suelo y mover la pata solo si la luz se acerca, pero siempre hay casos de vagancia suprema.
  • Las pelotas: Algunos gatos tiene espíritu de portero de fútbol. Si les lanzas una pelotita se tirarán a por ella como locos. Si ya logras que rebote, entonces seguramente será la locura. Escoge pelotas de materiales suaves,  de tamaño pequeño y que hagan algún ruidito suave. Les encantan las que tienen dentro un pequeño cascabel.

No olvides dedicar el tiempo necesario para jugar con tu gato, unos animales que suelen tener cierta tendencia al sedentarismo cuando los tenemos en nuestras casas, por lo que estimularles para hacer ejercicio ayudará a que se mantengan en un estado óptimo de salud.