En sus primeros juegos el bebé mueve sus manos, las mira, las conoce, es el momento de cantarle o canturrearle moviendo las manos también para que él nos imite. Luego va tomando objetos que los lleva a la boca para conocerlos, los mueve, los cambia de mano y los observa. Va conociendo estos objetos a través de los sentidos es por eso que si son juguetes sonoros le va a aportar la posibilidad de conocerlos a través de la audición. Luego irá conociendo sus piernas y pies llegando a agarrarlos y a divertirse mucho en esta actividad. De esta manera el niño se relaciona con todo lo que lo rodea y a medida que pueda desplazarse su mundo comenzará a ampliarse e irá incorporando nuevas posibilidades de juego.

No quedarse quieto durante estos juegos

Así se llega a la etapa en la que el niño va aprendiendo a caminar y no se queda quieto, todo este despliegue de energía es muy saludable ya que desarrolla la fuerza muscular, define la postura, perfecciona poco a poco el andar y crecen las habilidades motoras de gatear, caminar, trepar, coordinar movimientos, etc. Es un juego sumamente placentero para el niño es por eso que no se quedan quietos y es también por eso que es una etapa de mucho cuidado porque el niño no conoce el peligro y corre el riesgo de lastimarse seriamente.

Madre ayuda a su bebé a moverse mientras juegan

Otro aporte importantísimo del juego al aprendizaje del niño es el aspecto social, a través de los juego se interactúa con otras personas y se aprenden valores como compartir juguetes, respetar el espacio y tiempo de la otra persona, aunar esfuerzos para lograr un objetivo, desarrollar el compañerismo y la camaradería, dialogar escuchando lo que la otra persona tiene para decir. En definitiva se obtiene una gran riqueza social a partir del hecho de jugar.

Un juego muy importante comienza a partir de los 2 años y se prolonga hasta los 6 o 7 años, se llama juego simbólico y es la posibilidad de evocar personas, sucesos, sentimientos, etc., el niño comienza a exteriorizar sus inquietudes a través de este juego y puede saberse mucho de él al observar cómo lo realiza sirviendo de ayuda para hablar temas difíciles con ellos como son los miedos, tan presentes en la infancia.

Los papás son los primeros motivadores de este gran camino llamado juego que se inicia desde muy temprana edad y nos acompaña durante toda la vida.